El Empalador

El Empalador

Los Cárpatos fueron, hasta finales del siglo pasado, testigos de un horror como pocos. Tras siglos oculto por un velo de tinieblas que envolvía todo su dominio, un conde inmortal regía las vidas de las aldeas que le ofrecían tributo.

Su obsesión por una mortal le descubrieron como lo que en realidad era, el heredero de un poder y una maldad que se alzaban sobre la muerte.

Su fin liberó a este mundo de su presencia, pero sus ecos, y los de sus actos, resuenan aun hoy en nuestros oídos, como sonidos que los bosques arrojan a los pueblos solitarios, recordando el mal que les ha acechado siempre.

Todo empezó cuando un joven príncipe, ebrio de poder, fue el azote de turcos y cristianos en la Europa oriental. Allí, combatió a los enemigos de su religión con salvajes matanzas y genocidios, tanto fue así que se ganó el sobre nombre de El Empalador.

Su muerte, propiciada por la traición de sus aliados y superiores, sólo fue el comienzo de su peregrinar por estas tierras, pues él sobreviviría incluso a los que le habían traicionado. Su enfrentamiento con la muerte, y su caída, fueron el catalizador que su poder oculto requería.

Tres noches después de ser enterrado en un mausoleo perdido en las montañas, Vlad Dracul se levantó de nuevo, rebosante de poder y maldad, ebrio de venganza, no-muerto.

Nacía así el Conde Drácula.

En pocos meses, aquellos de los suyos que le habían traicionado murieron a sus manos horrorizados por la maldad que habían contemplado antes de exhalar su último suspiro.

Las aldeas vecinas a sus antiguos dominios, a su recién retomado castillo, se sumergieron en un velo de maldad que ni siquiera se rompió cuando el Imperio Otomano amenazó con tomar Viena.

El horror desatado continuó cientos de años, con los aldeanos ofrendando a sus hijas para clamar el ansia de antiguo dragón de la tierra. Su sangre sirviendo como sacrificio a un mal que amenazaba con devorar sus almas, al que la iglesia no podía ni siquiera tocar. Y la sombra del castillo elevándose majestuosa y oscura sobre toda la comarca, las noches de luna llena, siempre cubiertas de niebla.

Todo el mundo conoce su fin, y desde luego, pocos ignoran su nombre, pero lo que nadie, nadie conoce es que Vlad Dracul, era en realidad hijo de Xiancir, el Negro. Primer dirigente de la Ciudad Ichar de Yliertian.

En sus viajes por Europa, oculto tras el disfraz de mendigo, Xiancir se enamoró de una princesa humana, hija de un conde de los Cárpatos. Ella le correspondía, y a pesar del reniego de su padre, se fugó con él una noche. Pronto Xiancir se cansó de ella, pues a quien ve más allá de la muerte no le pueden satisfacer los caprichos de una vida. Por ello, la devolvió al seno de su padre, no sin antes maldecir al conde para que no tuviese más descendencia, y se viese obligado a reconocer a su hija y su nieto.

Así, Drácula, como se le conocería más tarde, fue el sucesor de un poder sobre la muerte que sólo se desencadenaría cuando abandonó la vida.

Crece el poder del no-muerto

La sombra de su reinado se extendió durante siglos, y sólo su muerte pudo detener la progresión de decadencia en la zona. Sin embargo, ahora, tras un siglo sin su presencia, toda la zona ha vuelto a llenarse de negrura. Una presencia desconocida está afectando a todos los Cárpatos, y extiende una marea de furia hasta los Balcanes. Las guerras religiosas y raciales que destruyeron esta zona antes de la llegada de los Ichar fueron uno de los espectáculos más salvajes que ha proporcionado la naturaleza humana. Pero hay quien duda que tras estas guerras y otras ocultas que se han librado en Rumanía y Bulgaria, no se esconda la mano el mayor sanguinario jamás conocido por los pueblos de Europa oriental.

Vlad Dracul podría haber vuelto. Al igual que su primera muerte sólo fue el catalizador de un cambio terrible, la segunda muerte a manos de su enemigo mortal podría haber dado aún más poder a este terrible descendiente de los Ichar.

Los campesinos y los viajeros están volviendo a desaparecer nuevamente en las montañas de Rumanía, y la sombra de la guerra étnica aflora como hace tiempo no se veía. Además, las recientes matanzas de musulmanes, las fosas comunes, y el genocidio en masa recuerdan vagamente a los métodos que utilizó el Empalador para detener las hordas invasoras durante su vida mortal.

¿En qué se podría haber convertido esta vez esta criatura? Si su primera muerte le convirtió en un ser de leyenda que aterrorizó una región de la antigua Europa durante siglos, ¿qué poder puede tener este ser venido de la muerte si estas leyendas son ciertas? ¿hasta donde extendería su influencia si los Ichar y sus aliados no le detienen?

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