Hiloïn-Despeir

“Soy uno de los seres más poderosos que existen, mis caminos me llevan allí donde pocos han estado, y donde menos aún se atreven a ir. Los océanos son mi hogar, y las estrellas mi destino. Mis cabellos se llenan con la brisa del mayor océano del mundo, mientras sonrío y espero el momento de revelar mi presencia a todos los que presumen de su poder en el cosmos.

Muchos hay que detetentan un poder como una estrella, los Ichar son seres terribles, pero yo soy superior. Soy mayor que la gran mayoría de ellos, soy más poderoso que casi todos ellos juntos, mis fuerzas podrían girar la tierra en sentido contrario, y aun así no mostraría mi verdaderos poder.

He esperado en las profundidades del océano durante millones de años, a la espera de mi momento, cuando pueda revelarme como lo que soy, el ser supremo. Y ese momento se acerca, está muy cerca. ¿Mi nombre? Hiloïn-Despeir.”

La Ciudad Viviente

Hiloïn-Despeir es la ciudad más pequeña de los Ichar. Situada frente a la costa de las Galápagos, se asienta sobre una meseta submarina, a muy poca distancia de la superficie. Los Ichar que eligieron ese emplazamiento lo hicieron sabiendo que algún día su crecimiento les llevaría a edificar sus edificios por encima de la superficie marina, por lo que diseñaron una serie de conjuros de ocultación de gran poder, que hacen a su ciudad invisible desde cualquier punto, e indetectable.

Ahora que la maldición que pesaba sobre los destinos de las ciudades Ichar que se encontraban en la superficie ha desaparecido, una miríada de agujas y edificios surgen rompiendo la espuma de las aguas, cerca de un arrecife de coral, dándole a la ciudad, para quien pueda verla, un aspecto como de un gigantesco bosque de árboles de cristal y gemas que se alzan sobre el agua.

Comunicación secreta

Otra serie de conjuros múltiples fueron invocados por grupos de arcanos al servicio del Consejo de la ciudad. Uno de ellos, ponía en comunicación telepática a todos aquellos Ichar que habitaban en ese momento en la ciudad. Si un ciudadano lo deseaba, podía abrir su mente para comunicarse con cualquier otro Ichar de la Ciudad que desease esa comunicación, estuviese donde estuviese. Además de las ventajas obvias, este conjuro y otros similares de unión han forjado un lazo irrompible entre los Ichar nativos de esta ciudad. Sus mentes y consciencias están unidas.

Para quien no sepa esto, y eso incluye al resto de los seres vivientes que no pertenecen a la ciudad, algunos de los ciudadanos de Hiloïn-Despeir se comportan de una forma errática, casi como zombies. Evidentemente no todos se comportan así, una gran parte de la población está libre de los conjuros iniciales que iniciaron la Gran Comunión de la Ciudad. Ellos no poseen esta comunicación silenciosa, por lo que muchas veces se sienten desplazados por los que sí la poseen.

Algo más que hablar

Lo que nadie sabe es el terrible efecto que estos conjuros han tenido en toda la ciudad. Tantos conjuros masivos de coordinación, de ocultación, de consciencia, etc. han terminado por afectar no sólo a los Ichar que estuvieron presentes en el inicio de los conjuros, sino también a quienes pasan mucho tiempo en la ciudad. Cuando alguien pasa más de mil años como habitante de Hiloïn-Despeir, comienza a oír voces en su cabeza, voces que cada vez van adquiriendo más claridad, hasta que la comunicación telepática con los antiguos habitantes se abre a él.

Este extraño efecto secundario también ha terminado afectando a los esclavos y bestias de la Ciudad. Generación tras generación, miles de razas de esclavos han servido a sus amos en la ciudad, y han terminado por verse incluidos, como una memoria racial, entre los interconectados a este conjuro. Sin embargo, los esclavos y bestias se comunican a un nivel diferente entre ellos, y tras millones de años de efecto se ha establecido toda una jerarquía de comunicaciones invisible, que recorre las calles de la ciudad.

Ni la muerte nos libera

Por último, los habitantes así interconectados se ven atados a la ciudad tras su muerte. Si algún esclavo, bestia o Ichar, que esté afectado por la Comunión, muere, su mente permanecerá eternamente atada a esa ciudad. Por ello, en las cámaras creadas para mantener dichas mentes en el arrecife cercano, millones de seres compuestos sólo de mente, han edificado en un plano mental un impresionante arrecife donde cada una cumple la función de un pólipo, pero juntas crear una estructura psiónica de inmenso poder.

Si algún ciudadano de Yliertian llega a la ciudad de Hiloïn-Despeir no podrá oír la comunicación en entre los vivos, pero sí oirá el constante rumor de las mentes muertas rompiendo contra el arrecife, lo cual es bastante desagradable.

Distritos de la ciudad

La ciudad posee varios distritos. El más antiguo son las colonias primigenias por debajo de la superficie, donde viven la mayoría de los Ichar de clase baja en Comunión. Son seres muy antiguos, que a pesar de su clase detentan un gran poder, y muchas riquezas. Las casas y los edificios de este distrito son pequeños en comparación a otras ciudades, pero por dentro poseen grandes riquezas y están muy elaborados y decorados.

El distrito de los suburbios desciende por las paredes de la meseta extendiéndose por la llanura hacia abajo. En él viven los más nuevos habitantes de la ciudad, con sólo unos pocos cientos o miles de años en ella. Sus casas y edificios son más actuales, y los edificadores han tomado ejemplos de otras ciudades para construir una ciudad más abierta en sus límites exteriores, al contrario de los interiores de apretados callejones.

El tercer y último distrito es el de las torres que se elevan sobre la superficie del Océano Pacífico. En ella vive la elite de la ciudad, aquellos que sirven a la ciudad y que son más importantes para ella. Los Altos Ichar de esta ciudad poseen en una gran cantidad la comunión, y muchos otros están a punto de empezar a oír las voces en su mente. Estas torres son una muestra del cambio que se está produciendo en toda la ciudad, su deseo de dejar de ser el patito feo de las Trece Ciudades y de comenzar a mostrar su verdadera grandeza.

Secretos de Hiloïn-Despeir.

El mayor secreto de esta ciudad es la Gran Comunión, o eso creen aquellos que lo conocen. Sin embargo, lo que no saben es que esa Comunión ha tenido un efecto tan terrible que haría que muchos de sus habitantes temblasen asustados si lo conociesen.

Hiloïn-Despeir ha adquirido consciencia de si misma. La Ciudad está viva, como un gigantesco organismo compuesto de células infinitamente más pequeñas. Cada Ichar, bestia o Esclavo que se encuentra reunido en la Gran Comunión no es más que una pequeña célula de un ser mayor, y su mente, sin que él lo sepa, sirve a la ciudad para ir ganando más poder y más inteligencia cada día.

Poco a poco, los habitantes de la ciudad afectados por este efecto se van volviendo más insensibles, más apáticos, pues sus funciones están siendo reemplazas por las necesidades de la ciudad. Así, como un sistema complicadísimo de seres que interactúan para dar forma a un ser mayor, la ciudad crece día a día, en tamaño, en adeptos y en funciones. Su intrincado sistema le permite funcionar como un ser vivo más, su mente, hasta hace poco, era la suma de los cerebros de los Ichar vivos en ella, pero ahora ha desarrollado un doble sistema cerebral, para suplir al otro si le hiciera falta. Se trata del gran arrecife mental al este.

Así mismo, mantiene órganos propios, como las bestias esclavas que hacen el papel de células laboriosas, y los Ichar que se encargan de gestionar las órdenes, de los abastecimientos, etc.

Posesión infernal

Debido a su poder, Hiloïn-Despeir ha logrado algo inaudito, que aquellos que pasen cierto tiempo (mil años) en sus límites se vean afectados por ese efecto, y puedan ser, poco a poco, controlados por ella. Así, la ciudad conoce los planes de los habitantes de otras ciudades, de otros gremios y legiones. Cada vez que alguien es enviado a esta ciudad, si pasa mil años en ella, es poseído por Hiloïn-Despeir. Muchos miembros de gremios y legiones, de Altas Casas y ciudades, enviados a esta ciudad como embajadores o representantes de los suyos están cayendo en su poder, y su inteligencia crece y crece sin menguar, pues cuando uno de los suyos muere, su mente y su poder fortalecen el segundo cerebro de la ciudad.

Debido a que estos seres entran a formar parte de la ciudad, y nadie ha intentado nunca romper la Comunión todavía, Hiloïn-Despeir solicita a través de sus Ichar, continuos intercambios y reemplazos en las sedes de las altas casas. Los beneficios para ella son muchos. Primero, expande su poder más allá de sus límites físicos. Después reúne información, pues sus miembros son trasladados a otros lugares, al tiempo que recibe más visitantes y nuevos posibles miembros cuando pasen los mil años. Obteniendo información de primera mano de los planes de otros grupos Ichar.

Se extiende la plaga mental

Muchos de sus ciudadanos han empezado a emigrar a las Marcas Externas y a otras ciudades, infiltrándose en gremios, ciudades, y legiones, para intentar asumir el poder en el imperio Ichar. Así mismo están formando nuevas colonias en las Marcas Externas, con la esperanza de crear más mentes grupales unidas todas ellas a la gran madre de Hiloïn-Despeir.

El gran deseo de la Ciudad es que cada una de las Trece Ciudades sea un ser semejante a ella, servidas todas ellas por una legión de colonias semiinteligentes. Este nuevo ser busca compañía, pero no se sabe como reaccionará cuándo logre si objetivo, si lo logra, o peor, qué pasará si otras ciudades intentan liberarse de su benevolente dirección.

Lugares de interés.

En Hiloïn-Despeir no se pueden destacar muchos lugares, pues toda la ciudad es como un gigantesco ser viviente. Sin embargo, con el tiempo, han comenzado a surgir una serie de puntos vitales a modo de órganos imprescindibles para el mantenimiento de la ciudad.

El primero de ellos, que es el más reciente, pero que ha demostrado su importancia hacia el futuro, es el arrecife de la mente. Las mentes de los fallecidos en Comunión vienen a este lugar para unirse a la gran masa de cerebros de la ciudad. En el plano psíquico esta gran unión de mentes de todos los niveles y poderes forma un gigantesco arrecife de intrincados y complejos procesos mentales. Es quizás la entidad más compleja existente en este ámbito.

Sus funciones dentro de la ciudad son claras. Llegado el momento, deberá sustituir el cerebro actual compuesto por los Ichar y las bestias vivas. De esta forma, Hiloïn pretender reducir su dependencia de los Ichar para existir.

Las torres más altas de Hiloïn Despeir se elevan cientos de metros sobre las aguas del océano, y entre ellas, destaca el llamado Penta-Der. Cinco torres de hielo cristalizado que no están habitadas por los Ichar, pero que son las más altas de la ciudad. Los habitantes que están en Comunión creen que ahí habita el espíritu de Hiloïn-Despeir. Sus blancos contornos, siempre cubierto de nieblas blancas y escarcha podrían indicar el carácter frío de esta ciudad. Imaginad unas torres de hielo abovedadas, con cierto aire similar a las torres de babilonia y un estilo muy parecido al de la Sagrada Familia de Gaudí.

Gremios de Hiloïn-Despeir.

· El gremio de mentalistas.

Este gremio Psiónico está compuesto tanto por miembros de la ciudad en Comunión, como por seres de la ciudad que o de fuera que han desarrollado poderes mentales y psíquicos.

El gremio tiene su origen en esta ciudad y es el punto donde tiene más influencia, pero a su vez está muy influido por ella.

Sin embargo, sus habilidades son requeridas por muchas Altas Casas, por lo que está muy diversificado. Nadie sabe si este gremio podrá resistir la corrupción a la que intenta someterle la ciudad, o si en el momento decisivo será la ciudad la que sucumba ante la fuerza de este gremio, el único que puede oponerse psíquicamente a ella.

· El Gremio Oculto.

Este gremio posee una presencia reducida en esta ciudad, tal vez la más reducida, pues sus habitantes no necesitan de sus servicios, al estar ellos mismos al servicio de la ciudad.

Además, Hiloïn no se muestra muy conforme con que exista otra presencia oculta que le dispute el poder de sus ciudadanos.

Las Legiones de Hiloïn-Despeir.

La Legión más importante de esta ciudad es la Legión Espíritu, y miles de sus miembros están dentro de la Comunión. Sus seres y sus bestias así mismo pertenecen al nivel inferior de esta comunión. Su líder, sin embargo, no pertenece a este grupo. Recién llegado a la ciudad (para términos Ichar dos mil años es poco tiempo), su fuerte personalidad y grandes poderes le han protegido por el momento de la posesión. Hiloïn pretende incorporarle poco a poco en la Comunión, pues no se puede permitir que una legión bajo su mando no esté dirigida por un miembro suyo.

Otra legión importante es la Legión Sacra. Este grupo e seres diversos en una amalgama de soldados dispares, creada con los retales que la ciudad ha ido incorporando a la Comunión a partir de los visitantes que caen en su poder. Es una legión muy versátil y especializada en operaciones especiales. Su mariscal es Lotian, uno de los fundadores de los hechizos iniciales que desembocaron en la Comunión.

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