Las Clases en la Sociedad Ichar


La Sociedad Ichar está muy estructurada socialmente. A pesar de los hilos invisibles que se mueven en todas direcciones, pocos son los Ichar que han ascendido de su clase social a otra, y los que lo han conseguido, lo han hecho a base de traiciones, de ambición y de crueldad dentro de los gremios y las legiones.

Los Altivos

La más importante clase o estamento de la sociedad Ichar es, evidentemente, la Clase Alta. Formada por los más antiguos Ichar, los miembros de las familias más nobles, o los más ricos de los Gremios, esta clase dirige desde los diferentes Consejos y desde sus tronos de poder el destino de millones de Ichar, y de todo el cosmos. Su poder está más allá de toda duda, como han podido atestiguar los millones de muertos durante las guerras contra la Humanidad, o las Guerras Gremiales que sacudieron las colonias externas hace miles de años.

La Clase Media

Por debajo de ellas se encuentran la Clase Media. Dirigentes caídos en desgracia, poderosos miembros de altas Casas repudiados por los suyos, o bien Ichar de las clases inferiores que han iniciado una pujante carrera política, dentro de los gremios, o militar en alguna legión, nobles de las Marcas con innumerables riquezas, pero sin el pedigrí necesario para entrar en los consejos de las ciudades, todos ellos conforman esta clase intermedia.

La Clase Baja

En los estratos más bajos de la sociedad Ichar, se hayan las clases bajas. Aquellos Ichar que han sido expulsados de las casas, o que han nacido sin pertenecer a ninguna de ellas. Su estatus social en similar al de un mendigo en la nuestra, y si bien no pasan hambre ni padecen carencias físicas, saben que jamás podrán satisfacer los fuegos y las ansias de poder que en su interior claman por salir. Existe una única salida para escapar de la vida de degeneración a que les condenan sus dirigentes, una vida decadente entre juegos en los circos y coliseos, una vida de orgías y vicios, pero que no les llena. Lo único que puede llenar a un Ichar es el poder, y la única forma de conseguirlo, decíamos, es enrolarse en alguna de las legiones que cada día parten para el combate, o intentar ingresar en un gremio.

Sin embargo, contrariamente a lo que podría parecer, los Ichar de esta clase no están faltos de poderes, más bien al contrario.  Mientras que los Ichar de mayor nivel logran dominar fuerzas capaces de mover cordilleras o secar océanos, los Ichar de las clases bajas sólo pueden utilizar sus poderes de forma limitada. Eso no significa que estén indefensos, incluso así, su poder basta para destruir una ciudad, o una pequeña flota.

Pero no todos los sin casa son débiles

Las clases bajas, tal vez por su mezcla de sangres de diferentes estratos y clases, han demostrado una versatilidad inherente que les hace muy peligrosos. Mientras los Altos Ichar dominan dos o tres poderes a lo sumo, estos miembros de la sociedad Ichar son capaces de desarrollar los más variados efectos de poder. Un mismo Ichar puede leer la mente de los seres inferiores, invocar el fuego, volar o trepar paredes, hacerse invisible y sólo el Creador sabe cuantos efectos más puede lograr.

Esta facilidad para desarrollar poderes, aunque no les hace equiparables a los Altos Ichar, sí que les hace útiles como soldados en las legiones, o en las guardias personales de los patricios. Por ello, a pesar de la repugnancia que las Altas Casas sienten por ellos, no pueden desacerse de sus servicios con facilidad. Ese es el motivo por el que el Alto Consejo de las Mareas ideó un plan mediante el cual iban a expatriar a estas Clases, limpiando las ciudades Ichar de su presencia, al tiempo que les convencían que todo era parte del regreso a la superficie, un regreso que no era más que un intento de crear un campo de concentración para las clases bajas, donde tenerlos controlados y bajo vigilancia.

Son miles, millones incluso, los Ichar que se verían afectados por este plan, por suerte (por desgracia para los más poderosos entre los Ichar) la llegada de la guerra civil, y la victoria de Primarcar y los Renegados tuvo como efecto el dar al traste con este intento de devolver a las Doce Ciudades su antiguo esplendor y majestad.

El destino de esta raza sigue pendiendo de un hilo, pero en los próximos años todo se decidirá, junto con el destino del Universo.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Los Ichar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: