Legión Kraken

La Legión Kraken tiene su origen en la ciudad de Soren Gardiar, la ciudad de la guerra. Allí, es admirada por todos aquellos que la consideran un símbolo, el emblema de la ciudad.

Victoriosa en mil y una batallas, esta legión está compuesta por los mayores héroes de la ciudad, por sus más experimentados guerreros, y las más poderosas bestias y esclavos.

A pesar de lo que indica su nombre, esta legión no suele utilizar krakens. Prefieren utilizar tropas de tierra, y este es su terreno preferido para el combate.

Odio eterno

Su líder, Groramsul es un Ichar de más de cien millones de años de edad que entrenó de joven cazando dinosaurios con sus propias manos y que ha ido ascendiendo tanto por su visión estratégica como por su crueldad. Groramsul se alió con Lilith durante el ataque a Atlántis que terminó con la ciudad en el fondo del Océano Atlántico. Sin embargo, consiguió escapar al desastre posterior a dicho ataque, y no ha vuelto a pisar Sherian-Dragon por temor al odio eterno que le tiene jurado Primarcar.

También sus lugartenientes se ven exiliados de la Capital Ichar y del Alto Consejo de las Mareas, pero eso no parece importarle a él ni a sus aliados, pues continuamente está enfrascado en combate y no tiene tiempo para politiqueos.

Su último destino, antes de ser llamado para luchar frente a los helados muros de Nueva Atlántis era la Sima de Orino, donde iba a enfrentarse a los Regents, pero nunca llegó a su destino, fue obligado a dar la vuelta para sumar sus fuerzas a las legiones que iban a combatir a Primarcar.

Nadie en todo el Imperio le supera como estratega, excepto quizás los Altos Profundos, y desde luego, nunca en la estrategia del día a día. Es el mejor experto de campo y de operaciones de todos los comandantes de legión y si no ha llegado mucho más lejos ha sido por la enemistad de Primarcar y de varios Renegados que se le oponían.

Las fuerzas de la legión

La Legión que dirige con mano de hierro está compuesta por cerca de dos mil Ichar de clases bajas pero muy bien entrenados y veteranos de múltiples combates. Todos ellos podrían haberse retirado cuando quisiesen, con honores y alguna prebenda en las Marcas Exteriores tras su servicio de varias décadas. Pero ninguno se ha retirado, y muchos de ellos llevan casi tanto tiempo en la legión como su general.

El servir en esta legión repudiada por las otras ciudades, pero admirada en todo el Imperio, es un honor para los ciudadanos de Soren Gardiar, y a pesar de que recibe las más peligrosas misiones y los peores destinos, cada leva de recluta recibe cientos de peticiones para rellenar los escasos huecos que se producen.

Bestias de guerra

La Legión Kraken es transportada a la batalla por una docena de enormes Sertian. Algunos de los más grandes ejemplares de su raza han sido escogidos por su general en persona, por su potencia y tamaño, así como por su ferocidad. Estas enormes manta raya miden más de un kilómetro de punta a punta, y pueden transportar miles de soldados encima de sus lomos.

Protegiendo a estas enormes criaturas, las enormes serpientes marinas de la legión patrullan los alrededores, montadas por algunos Ichar de clase media.

El total de Ichar de clase media de la Legión Kraken es de un centenar, pero debido a los numerosos voluntarios que compran su acceso, se han dado casos de más de doscientos en sus filas. Hay que decir que pocos de estos Ichar son bien vistos en la legión, pues su único interés es ganar prestigio personal antes de dedicarse a la política. Su general les pone en serios aprietos en cuanto puede, pero tiene las manos atadas a este respecto, pues muchos de ellos vienen muy bien protegidos por sus patricios. Sólo aquellos que demuestran su valor en el combate, y la lealtad a la legión son aceptados en su seno. El resto, deja la legión tras unos años de servicio y se marcha a ocupar cargos de prestigio en algún lugar del imperio, donde se pavonean de los emblemas de la legión.

¿Una legión invencible?

A pesar de ello, la Legión Kraken obtiene tantas apabullantes victorias como para mantener su reputación a pesar de los aprovechados.

A los dos mil Ichar de clase baja y los cientos de clase media se les une una hueste sin fin de esclavos y bestias. Diez mil darmorian, miles de bielin, tlian y otros esclavos aún más raros conviven en las campañas con leviatanes, fenechar y bestias sin nombre.

Todos ellos son dirigidos sin miramientos y sin un ápice de compasión por veinte Altos Ichar que llevan haciendo la guerra más tiempo del que recuerdan, y son los únicos de los que se fía Groramsul, son sus lugartenientes y su guardia personal.

Argarúm

Otro de los Orgullos de la legión es Argarúm, la mascota y principal bestia de guerra de su mariscal. Argarúm es un enorme leviatán marino de más de medio kilómetro de largo (sin incluir la cola) que posee una ferocidad y una fuerza sin límites. Es admirado y querido por todos los integrantes de la legión, como un cachorrillo hiperdesarrollado, y cada vez que lanza su enorme masa al ataque, toda la legión se para a contemplar la devastación que causa con sus poderosas garras. Si le ocurriese algo, la furia de Groramsul sería legendaria.

Cambio de vida.

Conseguir enrolarse en la Legión Kraken es un primer paso a una nueva vida para muchos, pues este grupo de Ichar tienen los mejores puestos de combate (no las más fáciles, los más sangrientos), pero a cambio tienen lo mejor allí donde van. Las mejores werias, las orgías más salvajes y el prestigio que da el servir en la Legión más mortífera en toda la historia del Imperio.

Los aspirantes podrán conocer mundos extraños, visitar galaxias lejanas, conquistar planetas y dimensiones desconocidas, y disfrutar de todos los placeres que el Imperio más rico conocido puede proporcionar a sus guerreros.

Sin embargo, el adentrarte en las artes de la guerra con la Legión Kraken también es sinónimo de peligro, no ya por las batallas sin número que os tocarán librar, sino por la ambición de los políticos y de las Altas Casas que desean gobernar los actos de la prestigiosa fuerza militar para sus fines. Eso sin contar el odio que Primarcar parece profesarle a todos sus líderes, aunque ellos han declarado que no les interesan los politiqueos de los débiles, sólo la Guerra.

El odio se recrudece

La decisión de Primarcar de suspender casi todas las guerras sólo ha hecho que Groramsul desobedezca una vez más al Primer Ichar y ha dirigido un osado ataque contra la Religión, la cual había atacado un planetoide plagado de esclavos de Groramsul. El hecho de que este mariscal sólo atacase para defender a sus subordinados no parece haber frenado a Primarcar, que se ha dirigido a Soren Gardiar para que pongan freno a las rapiñas de su líder.

Por ahora, no ha recibido más que buenas palabras.

Estrategias de Kraken

La Legión suele emplear una serie de estrategias ideadas por su líder la cuales para ser explicadas es mejor que se haga con ejemplos prácticos.

Así, durante el asalto al asteroide Krilum, un planetoide totalmente helado habitado por criaturas de gran tamaño compuestas de metano congelado, los Ichar de Clase Media fueron puestos como cebo para los krilum, los cuales se abalanzaron sobre el medio centenar de Ichar que vieron solitarios. Cuando traspasaron la masa de Ichar que estaba oculta por los poderes arcanos de Groralum éste retiró su hechizo y los krilum se vieron rodeados por dos mil Ichar y decenas de miles de esclavos. Ni siquiera los poderes sobre el frío de esta extinta raza les salvó. Fue una matanza. Murieron tres Ichar de clase media que fueron devueltos a sus familias en sarcófagos de cristal, con una nota de Groralum que decía “ La próxima vez que aporten tropas a mi legión, asegúrense de que son aptos”.

En otra ocasión, Groralum utilizó una táctica aprendida de otro general.

Como los nativos del planeta habían conocido el inmenso poder sobre la tierra de esta legión Ichar habían erigido unas formidables en tierra cerca de los océanos para abrirse una vía de escape.

La Legión montó en sus Sertian, y los arcanos abrieron un enorme portal a los océanos de ese mundo. Imagináos la sorpresa de los nativos cuando vieron a docenas de enormes leviatanes surgir de las layas casi sin defensas para atacar de inmediato sus fuertes y fortalezas de metal por el lado más vulnerable. Y cómo después el mar se abrió para mostrar unas enormes criaturas marinas de las que se arrojaron miles de Ichar en apretadas formaciones y de esclavos en una horda incontenible.

En el espacio, la Kraken emplea a los fenechar adaptados para interceptar las arcas de sus enemigos, obstruir sus motores y luego abordarlas con destacamentos de Ichar de clase baja que reparten muerte y registran dichas naves en busca de artefactos aprovechables. Un ejemplo de esto se dio en Alfa Centauro, la estrella más cercana al Sol. Allí, la legión encontró una ciudad Nuar en pleno viaje por el espacio.

La nave nuar se vio atrapada por el poder combinado de tres arcanos de la legión, lo que hizo su huida imposible.

Después, la ciudad envió a sus naves más rápidas en un intento de matar a estos arcanos para liberarse y huir. Pero todo era un señuelo y las naves fueron destruidas en un campo de asteroides. Luego, una Sertian adaptada a vivir sin presión atmosférica se situó encima de la ciudad nuar y vomitó una ingente cantidad de esclavos y bestias Ichar. Todos los nuar murieron sin que un Ichar entrase en combate directo, y la ciudad fue arrojada a Alfa Centauri como sacrifico al Creador y los dioses de la guerra ( Groralum admira y casi adora a Nardish, aunque no lo confiesa en público sí que los saben sus lugartenientes).

Otro ejemplo del carácter de su general lo tenemos en el asalto Ichar a Zaass, uno de los más importantes planetas colmena vermit que era el único que había resistido los ataques de las legiones de la zona. Por eso llamaron a la Kraken, para ver si podía reducir el planeta.

La respuesta de Groralum fue la siguiente. “La próxima vez que necesiten la participación de los verdaderos guerreros, llamad a mi madre, seguro que ella sabe más de la guerra que vosotros”. Seguro que lo decía en serio, pues para respaldar sus palabras envió en la distancia una incontenible ola de poder que penetró la superficie del planeta y que se hundió en pleno corazón del mismo. A los pocos segundos, todo el planeta explotaba en erupciones volcánicas que arrasaron todas las colmenas de los vermit al tiempo que hervían a su población insectoide.

Una vez más, Groralum demostró que conocer a tu enemigo es la principal parte de la victoria.

El odio del líder de la Legión hacia los Vermit es legendario, por ello, los miembros de la legión son los únicos que no saben nada de los pactos entre esta raza y su ciudad, pues sus dirigentes no saben cómo podría reaccionar.

Por desgracia para ellos, Groralum tiene un carisma tal, que uno de los recién llegados, que sí conocía la situación, se lo reveló, a pesar de que todos los Soren Gardianos que entran juran ante el Consejo Regente de su ciudad que no revelarán nada del pacto secreto.

Groralum está preparando algo hacia sus traicioneros líderes. Si es un golpe de estado, una traición o una hégira a otra ciudad, o si desean crear su propia ciudad, no parece que el Consejo Regente pueda hacer nada por impedirlo, pues las demás legiones le secundarían. La situación en Soren Gardiar es muy explosiva.

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