Nueva Cartago, la Ciudad Libre

Nueva Cartago, la Ciudad Libre.

Nueva Cartago es la ciudad de los hombres. En ella, habitan aquellos hombres que conocen sus poderes, aquellos que han contactado con la magia o que han conocido las maravillas que este mundo ha guardado durante milenios antes de la llegada de los Ichar.

En esta tranquila ciudad, cuyas casas simulan las de una villa de la antigua Roma, estos hombres y mujeres especiales aprenden los secretos del universo. Utilizando sus poderes especiales para ocultarse de los Ichar.

A pesar de su poder, pequeño en comparación con los Ichar, prefieren vivir trabajando el campo y pastoreando pequeños rebaños, para luego discutir de filosofía y de arte a la luz de las hogueras, mientras beben vino, cantan y hacen el amor de forma libre y apasionada.

En Nueva Cartago, aquellos descendientes de Ichar y aquellos humanos especiales que nunca han sido reclutados por los Renegados o que han despertado a sus poderes internos de forma limitada, viven ocultos de todas las intrigas del Imperio Ichar y las amenazas que acechan al hombre.

Sin embargo, recientemente han tenido noticias de las guerras entre Ichar y han decidido por unanimidad que deben tomar una política más activa en lo referente al mundo.

Verdadera democracia

Todas las decisiones en Nueva Cartago se toman de forma democrática, todas. Un hombre un voto, lo que hace que la toma de decisiones sea muy lenta, pero sus habitantes no tienen ninguna prisa.

Toda la ciudad de Nueva Cartago está situada en un valle de Nueva Zelanda, entre unas cordilleras apenas exploradas. En ellas, esta villa oculta alberga a casi trescientos habitantes habituales, y otro centenar que viaja por el mundo buscando y reclutando gente. Sus calles empedradas ven pasear en parejas a sus habitantes mientras discuten sobre la vida, y sus villas de estilo señorial, con arcos y columnas dóricas, parras y enredaderas en sus muros, y patios interiores, atrios y fuentes recuerdan a una ciudad romana en pleno campo.

Sus habitantes nunca se han tenido que preocupar de nada, si no quieren trabajar tienen el alimento asegurado, pero la mayoría opta por trabajos manuales para realizarse.

Existen lugares de reunión públicos, mercados y tabernas donde se bebe y se come en comuna.

Una amenazada utopía

Es casi un paraíso en la tierra. Sus alrededores están repletos de arboledas y praderas, cascadas, riachuelos y fuentes naturales.

Nueva Cartago fue amenazado por los Ichar durante sus ataques a la humanidad, nunca fueron descubiertos, pero sus habitantes se prepararon para defenderse con sus poderes y con las escasas armas que lograron construir. Ahora, esa preparación no es necesaria, pues los Ichar han declarado el fin de las hostilidades y anunciado que van a buscar un camino para la paz con todas las razas del universo.

Como gente sabia que son, los habitantes de Nueva Cartago no se quejan por la salvación in extremis, pero no se fían, y saben que por lo menos hubiesen presentado batalla, vengando la muerte de muchos hombres.

Personajes de Nueva Cartago

– El Primer Ciudadano

El primer ciudadano de Nueva Cartago, lo más parecido a una alcalde que tienen, es Boris Arkjun, un hombre de origen balcánico de más de quinientos años de edad. Se dice de él, que sobrevivió a Vlad Tepes, el Empalador, y que durante un tiempo fue su consejero. Así, cansado de sangre, logró huir y establecerse en una comunidad en la que residió hasta que encontró a más gente especial y decidieron iniciar un viaje para encontrar el lugar ideal para fundar su utopía.

Boris tiene un gran poder con el que apabulla a todo aquel que le reta de forma amistosa. Puede elevar los fantasmas del lugar y hacer que tomen forma corpórea, hablar con ellos y pedirles favores. Y lo extraño es que a todos los fantasmas y espíritus les cae bien.

Además, cuanto más tiempo pasa uno de estos incorpóreos junto a Boris, más poderoso se hace. A ellos parece gustarles quedarse otra vez en la tierra, y Boris tiene “amigos” que llevan con él más de cuatrocientos años, por lo que la gente supone que serán muy poderosos.

Además, ha invocado una pequeña hueste de bestias Ichar, a las que ha ofrecido la oportunidad de vengarse de sus esclavizadores. Este ejército crece cada día, y es ocultado por Boris y sus compañeros en una gruta en las montañas. Allí, los espíritus de varios leviatanes, tlian, darmorian, kraken y demás, esperan una señal de éste para tomar venganza de sus amos. Boris, cuyo rostro acusa el esfuerzo de usar su poder en tan gran escala, sólo espera una oportunidad de soltarles.

Estos fantasmas vigilan las dos entradas al valle de la ciudad, y nublan la mente de todo aquel que pase por allí sin permiso de sus gentes, para que vuelvan por donde han venido. A veces, alguna persona ha desaparecido, lo que se achaca a un excesivo celo de los guardianes, pero los Nova Cartaginenses no se preocupan.

– Ana Gómez Sánchez

Ana era una chica normal nacida en Plasencia (España). Su niñez en los alrededores de su pueblo fue todo lo feliz que podía desear cualquier niño, jugando en el bosque y en las calles del pueblo.

Sin embargo, esto cambió cuando cumplió los quince años. En esa fecha, Ana comenzó a tener extrañas visiones sobre el futuro. Visiones que casi siempre se cumplían. Comenzó a temer, y al mismo tiempo a amar sus sueños, que todo el mundo en el pueblo consideraba premonitorios.

Su madre, divorciada desde que ella y su hermana menor eran niñas, vive limpiando en algún local comercial, y ella trabajaba de secretaria hasta que a los veinte años conoció a Sirena.

Sirena era la compañera de un Renegado Ichar. A pesar de no aparentar más de cuarenta bien llevados años, tenía más de cien, y enseguida la reconoció como lo que era, un descendiente perdido de los Ichar.

Permaneció con ella en el pueblo durante dos o tres años, afinando sus habilidades. De vez en cuando, su amante, un hombre alto y rubio, de ojos grises, que emanaba un aura de poder, venía a visitarlas, y la trataba como el padre que nunca tuvo.

Ese hombre era un Renegado Ichar.

Aprendiendo los secretos del mundo

Pronto, Ana estuvo preparada para salir con el resto del grupo en una de sus misiones. Durante sus tres años de permanencia en el grupo, Ana viajó por todas partes del globo, recolectando objetos y buscando personas. Hasta el día que murió.

Ana y el resto del grupo se encontraban en Grecia, buscando la mítica Caja de Pandora. Tras su exitosa misión, volvían a casa confiados cuando un enjambre de bestias Ichar apareció de la nada. Ella fue elevada por los aires y arrastrada sin que nadie pudiese hacer nada. Todos la dieron por muerta.

Sin embargo, el miedo, o la desesperación, hicieron que aflorase un poder que jamás había mostrado antes, dominó a las bestias y las hizo bajarla al suelo, a decenas de kilómetros de sus compañeros.

Cuando volvió a su lado, todo el grupo había desaparecido, no se habían molestado ni en buscarla. Lo más parecido a una familia que tuvo la había abandonado a la primera de cambio.

Despechada, rompió a llorar y se marchó afligida. Vagó por el mundo hasta que encontró a Boris, quien le ofreció un puesto en Nueva Cartago. Ahora, intenta rehacer su vida sin darle confianza a nadie. Hasta que vuelvan a ganarse su confianza, se comporta como una mujer distante, con un cierto aire de superioridad.

Ana se encuentra muy a gusto en Nueva Cartago, nadie la presiona ni la pide nada. Durante los preparativos de la Guerra temió perder otro hogar, por lo que estuvo pensando en utilizar su mayor secreto en defensa de su nuevo hogar.

Hatas ahora no lo ha confesado a nadie, pero ella llevaba la Caja de Pandora cuando ocurrió el incidente de su supuesta muerte. Nunca la ha abierto, pero estaba dispuesta a hacerlo si la situación se volvía desesperada.

– Sarpian.

Esta extraña criatura es una de las cosas que hacen especiales a Nueva Cartago. Antiguo esclavo Darmorian de los Ichar, Sarpian fue herido durante los combates de Sydney y abandonado por sus líderes cuando éstos se cansaron de arrasar la ciudad.

Boris le recogió, y en lugar de darle muerte, le llevó a Nueva Cartago donde le curó las heridas. El humano, en lugar de encerrarle y sonsacarle información, le adoptó casi como a un hijo, y poco a poco fue quitando capas de miedo y de imprimaciones asesinas para convertirle en lo que es hoy, un ser libre del poder Ichar.

Sarpian ama Nueva Cartago, daría su vida por ella, pues ahí ha encontrado todo aquello que nunca tuvo, alguien que se preocupe por él y que le ayude, un lugar del que formar parte.

Echa de menos sus compañeros de manada, y su gran sueño es encontrar a más como él y ayudarles a liberarse de los Ichar. Sin embargo, durante años temió que los Ichar encontrasen el lugar y le arrebatasen una vez más todo lo que tenía.

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