Serpian

Serpian.

Historia de los Serpian.

” … y el año en que los soles se oscurecieron por su llegada, los Ichar ppisaron el pprimero de nuestros mundos. El Enemigo es invencible. Sólo sus divisiones ppudieron terminar con su amenaza. Ppero esta ppaz no es ppara siemppre, ppues nadie sabe si El Ichar volverá a alzarse, más amenazador y terrible que antes”… Sjill-nor´aman, filósofo y guerrero serpian.

Sabiduría antigua

La antigua y sabia raza de los Serpian ha habitado el cosmos cientos de millones de años como civilización floreciente. Durante milenios, vivió en paz, creando enormes edificios, maravillosos poemas e intrincados y delicados artefactos y obras de arte.

Su civilización se extendió por miles de mundos, de forma lenta pero segura, utilizando arcaicas naves arca que llevan grabados en sus cascos los poemas y las buenaventuras Serpian al universo.

Sin embargo, como toda la creación, tuvieron que enfrentarse a algo más aterrador que sus peores pesadillas, los Ichar. Una especie mucho más cruel, mucho más despiadada, ambiciosa y feroz de lo que estos pacíficos artistas y constructores podían siquiera llegar a imaginar que existiese.

Coincidiendo con el Gran Éxodo Ichar de la Tierra, los Serpian fueron descubiertos por algunas patrullas Ichar que deseaban localizar un sitio donde su raza pudiese recuperar su orgullo herido y su antiguo esplendor. Al final, la raza al completo decidió no abandonar la Tierra, sin embargo, los escribas anotaron la localización de esta colonia Serpian.

Llegan los Ichar

Centenares de años más tarde, cuando los Ichar ya se habían asentado entre las corrientes abisales, una expedición de guerra fue mandada para capturar esclavos para las minas submarinas. Utilizando los portales de los Arcanos, la expedición, que partió de la Ciudad de Ïliarth, apareció entre los poblados Serpian, repartiendo muerte sin decir una palabra. De esa perdida colonia no queda ya nada, ni nada se sabe, los cientos de Serpian prisioneros, tuvieron tiempo de enviar una señal de peligro al resto de sus mundos. Pero esta terrible medida sólo consiguió una cosa, revelar a los Ichar una civilización floreciente a la que podrían arrebatar sus mundos y a la que podrían esclavizar.

Los Serpian que lanzaron la señal de advertencia no comprendían el verdadero significado de la maldad, nunca se habían enfrentado a la ambición de una raza así, por ello, nunca imaginaron, que su esfuerzo por que sus tierras y sus vidas no careciesen de sentido, arrojando junto con la señal de aviso un compendio de su cultura en es planeta, pondría tras su raza a la más despiadada especie del Cosmos.

La guerra se extendió en los siglos siguientes. Los esclavos Serpian demostraron ser magníficos constructores y trabajadores, por lo que pronto, las Altas Casas Ichar desearon más y más de estos seres para construir y decorar sus palacios. Docenas de mundos cayeron sin apena oponer resistencia ante las hordas de esclavos y bestias Ichar, pero poco a poco, los Serpian aprendieron qué era la guerra.

Los Serpian aprenden la guerra

Nacidos como raza filósofa, pronto tuvieron que dejar sus artes y sus poemas, aparcándolos para los breves momentos de calma, y se lanzaron a una desesperada carrera por construir aparatos que les protegiesen de los Ichar. Su gran esperanza era construir un instrumento que ocultase todos sus planetas y sus colonias de cualquier amenaza. Sin embargo, todos los intentos han fracasado, y entre los mismos Serpian ha surgido un movimiento para el cual, si ellos se ocultasen, el resto del cosmos caería en manos de los Ichar, y sería cuestión de tiempo que esta voraz raza les descubriese en su búsqueda de más y más poder.

Por ello, toda la sociedad Serpian está lanzada a una frenética guerrera por la supervivencia. Dado que su raza destaca por su capacidad para la ingeniería, han desarrollado numerosos artefactos y armas para utilizar contra una especie que les supera ampliamente en poder y en maldad. Enormes armaduras que cubren sus draconiles cuerpos y los protegen de las descargas de energía de los Ichar, complicadas y artesanales armas que son capaces de paralizar una gigantesca bestia de guerra, para después llevársela y estudiarla, edificios de roca y lava que se sumergen en el suelo ante un ataque, ocultando sus más de tres kilómetros de alto y sus numerosas luces bajo toneladas de roca, y así, cientos y miles de artefactos más.

Estos artefactos, unidos al poder de sus cuerpos, han hecho que los Serpian sean una de las pocas razas que han logrado retrasar a los Ichar. La guerra entre ambas especies ha durado milenios, pero a medida que los Ichar iban conquistando territorios y haciéndose más fuertes, los Serpian desarrollaban más y más armas para oponerse a sus enemigos.

Contraataque Ichar

Tras décadas de tablas, los Ichar lanzaron un tremendo ataque en las últimas décadas, un ataque, que les ha permitido conquistar varios mundos Serpian, convertirlos en colonias, y aumentar su número de esclavos.

Tras la guerra civil Ichar, que enfrentó a los poderosos Renegados contra las Doce Ciudades, los Serpian, que habían apoyado a Primarcar en su lucha contra sus malvados hermanos, han firmado un acuerdo de paz con todo el Imperio. Este acuerdo, obliga sobre el papel, a todos los mariscales y líderes de legión a suspender las hostilidades y regresar a sus cuarteles.

Sin embargo, los Serpian han aprendido a desconfiar tras tantos milenios de lucha, y han seguido manteniendo sus ejércitos en alerta. Esta medida fue muy afortunada, pues, mientras que los Renegados están intentanto consolidar su poder entre las Trece Ciudades, y ampliarlo a las Marcas Externas, los nobles patricios y las Altas Casas Ichar envían sus guerreros a capturar más y más Serpian para añadirlos a su colección de esclavos, antes de que los Renegados se consoliden, o hasta que sean expulsados.

Las fronteras entre ambas razas son objeto frecuente de razzias y expediciones en busca de esclavos o pequeñas ganancias de territorios y riquezas.

La Civilización Serpian

Los Serpian tienen son imponentes criaturas con forma de dragón. Erguidos sobre dos piernas, sus formas son ligeramente humanoides, y sus largos brazos terminan en una serie de dedos extremadamente hábiles, especialmente para la construcción.

A lo largo de los milenios, y a pesar de la guerra contra los Ichar, han desarrollado una civilización muy hermosa, que ni dicha guerra ha logrado empañar.

Su mundo natal, Irkarian, es un gigantesco planeta joviano gaseoso. En sus nubes de gas y en sus lunas, los Serpian han desarrollado una cultura de ciudades estado independientes que flotan entre las nubes, arrastradas por las corrientes y contemplando los bellos paisajes de su mundo.

Diáspora estelar

Pronto, estas ciudades desarrollaron el viaje a través de arcas colonizadoras, por lo que pudieron llegar a sus propias lunas y más tarde a otros planetas. De forma lenta, pero sostenida, docenas de planetas y de mundos han recibido su visita. Si estos planetas se encontraban habitados, recibían numerosos regalos culturales, y un gran intercambio de conocimientos, mientras que si no había ninguna vida inteligente sobre el planeta, se construía una colonia que creían en cultura, sabiduría y prosperidad.

Al final, la República Serpian, creció hasta albergar un millar de mundos, con decenas de miles de ciudades estado independientes, pero muy unidas entres si. Además de contar con numerosos aliados comerciales y culturales, lo que facilitó el intercambio y el aprendizaje.

Por las estrellas se extendieron las inmensas estructuras de roca de los Serpian, llenando los planetas de ciudades flotantes o de agujas colosales que llegaban a los cielos, superando incluso a las mismas nubes.

Crecimiento filosófic y científico

La filosofía, la cultura y el arte crecieron, en competencia directa con las tecnologías artísticas y artesanales de los Serpian, que veían la ciencia más como un arte que como un camino destinado a abrir futuras aplicaciones comerciales. Para la cultura Serpian y sus aliados, el arte y el desarrollo cultural, superan a la riqueza física y al crecimiento económico.

Todo ello, quedó reducido a cenizas con la llegada de los Ichar. Las Ciudades Serpian siguen colaborando entre si, pero sus aliados se han ido viendo reducidos a la esclavitud al ser descubiertos por los Ichar. Su cultura y su arte, así como su extraña ciencia, se vieron arrojadas de la noche a la mañana a una carrera frenética por la supervivencia. Sus ciudades tuvieron que ocultarse, y sus castillos y fortalezas, antes cuna de guerreros poetas, eran ahora fortalezas casi inexpugnables que sólo permitían el paso de otros Serpian, pues cualquiera podía ser un espía o un infiltrado Ichar.

Al final, sólo quedaron los Serpian. Tuvieron que abandonar a sus aliados a la muerte y la esclavitud, y concentrar todos sus esfuerzos en sobrevivir. Sus mundos se fueron reduciendo a lo que son ahora. Un conjunto de fortalezas y de colonias fortificadas dispersas, pero unidas por lazos de cooperación irrompibles.

Tras la guerra civil Ichar, los Serpian se están esforzando en reconstruir su antigua república de ciudades estado, sin dejar de mirar las fronteras y sin dejar de reforzar sus ejércitos.

Lugares sagrados de los “hijos de las estrellas”.

A continuación, se describen algunas de las colonias Serpian más importantes:

Ø Irkarian.

La joya de los Serpian se mece en el vacío como una gigantesca bola de gas de colores verdosos y rojizos. Todo el gigantesco mundo, cuatro veces más grande que nuestro Júpiter, hierve con la vida de las ciudades estado Serpian. Miles, casi millones de inmensas ciudades surcan los cielos entre las nubes gas. Los remolinos que formas las corrientes, las enormes tormentas que podrían destruir docenas de ciudades, los colores forman intrincadas formas por los rayos del sol rojo. Es un paisaje de hermosa belleza, y los Serpian disfrutan de los espectaculares paisajes, apoyados en las colosales balconadas y en los paseos que cruzan las ciudades, con espléndidas vistas.

Treinta ciudades ostentan la principal representación en el consejo militar, pues son ellas las que han reconvertido su industria en fábricas de armamento, y miles de armaduras y armas salen cada estación destinadas a los puestos fronterizos. Estas enormes megaciudades han ido recibiendo los recursos y los mejores talentos de las otras, y son defendidas por los Serpian con fortines flotantes armados hasta los dientes. Todo el pueblo Serpian las defiende, pues son el corazón que bombea la sangre que mantiene la República viva.

Otro lugar imprescindible para este ejemplar pueblo es Irk-dalin. Esta ciudad es la mayor de toda la confederación de ciudades. En un principio, todas las ciudades tenían la misma presencia en las instituciones Serpian, desde la más lejana y remota colonia hasta los principales centros de cultura. Sin embargo, con la creciente guerra, los Serpian se vieron obligados a centralizar las decisiones defensivas y a coordinar sus ataques.

Por ello crearon Irk-dalin. La colosal mole de esta ciudad tiene un perímetro de cien kilómetros de radio, y sus torres miden de una punta a otra más de cien kilómetros. La gran plataforma central que una las principales torres de la ciudad, es un enorme círculo de roca labrada por la que transcurre inmensas calles y avenidas, con esculturas que narran lo mejor del pueblo Serpian. Incrustadas en esta plataforma, docenas de enormes edificios surgen tanto por encima como por debajo del semicírculo de roca, y las luces de la ciudad, iluminan la noche entre las nubes con una belleza casi mágica.

En esta ciudad se encuentra el consejo militar estratégico de los Serpian. Son ellos, en representación de las ciudades estado los que deciden qué esfuerzos se dedican a defender un sector u otro, y qué ciudades hay que abandonar o transportar a otro lugar. La rapidez en la toma y ejecución de decisiones es pasmosa, y enormes máquinas de metales negros transmiten las órdenes a las gigantescas arcas espaciales que esperan en las diferentes órbitas de las colonias para transportarse a las zonas de conflicto, cargadas de jóvenes Serpian que darán su vida mientras escriben un poema durante el viaje.

Ø Sadur Mayor. Planetoide situado en las Pléyades.

Esta antigua colonia Serpian fue conquistada por los Ichar poco antes de la guerra civil. La legión que la conquistó fue llamada a la lucha contra los renegados, por lo que sólo una pequeña guarnición quedó al cargo de su vigilancia.

Los Serpian, sabedores por sus aliados renegados de la debilidad de esta colonia, lanzaron un ataque sorpresa con la intención de tender una trampa gigantesca a los Ichar cuando retornases. Pero esto nunca ocurrió. Los Renegados vencieron, a pesar de las dudas de sus aliados, y las posiciones de ambas razas se establecieron en los límites en los que se encontraban en ese momento. Sadur Mayor fue entregado a los Serpian.

La escena e que vieron los miembros que participaron en la expedición de reconquista fue dantesca. Los Ichar más sangrientos habían estado haciendo trabajar a sus hermanos durante semanas sin descansar, para luego encerrarlos en corrales de crianza.

Las maravillosas ciudades de los Serpian estaban devastadas, sus enormes estructuras caídas o ennegrecidas por el fuego y la sangre.

Los Ichar ya habían empezado a levantar sus propias ciudadelas, y en poco tiempo habían construido varios centros de concentración y recolección.

Después del acuerdo de paz, el pueblo Serpian comenzó las tareas de reconstrucción y fortificación, pues Sadur se encuentra en la frontera y está sufriendo numerosas incursiones por parte de los Ichar de las Marcas Externas.

Las ciudades de esta colonia destacan por sus extrañas formas. Todo el planetoide está cubierto por una capa de roca. Es como si la superficie del planeta fuese una enorme caverna que en lugar de cielo tuviese una capa de roca y lava.

Surgiendo desde el suelo, hasta llegar al techo de la caverna, que se encuentra suspendido cientos de metros de alto, surgen estalactitas y estalagmitas que cubren la distancia de uno a otro, sosteniéndolo. Los Serpian aprovecharon estas construcciones naturales para excavar sus ciudades en ellas. Enormes ventanales surgen de las rocas, llenando la roca muerta con una miríada de luces. Por todo el techo y el suelo alrededor de estas ciudades excavadas, los Serpian han construido puntos de observación, hangares y barracones, lo que le da una imagen como de árbol de Navidad petrificado, como si un millón de luciérnagas hubiesen hecho sus nidos en las estalactitas y en el techo y el suelo.

Ahora, las tareas de limpieza y reconstrucción están empezando, pero si los Serpian consiguen restaurar su antigua gloria a esta colonia, los visitantes podrán volver a disfrutar de los lagos de lava, de los ríos de fuego y de las luces de las ciudades de Sadur Mayor.

Ø Balian el Amar.

La más extraña de todas las colonias Serpian. Esta colonia sigue unida a la República por lazos milenarios, pero sus habitantes pertenecen a una subespecie distinta. Han desarrollado la habilidad de viajar por el agua, y sus ciudades (nunca atacadas por los Ichar) emergen desde los océanos como columnas de roca grabadas hasta que sobresalen por la superficie del mar, tocando los cielos.

Todo el interior del planeta acuoso está excavado con miles de enormes túneles, lo que hace que las ciudades estén unidas entre si. Las enormes puertas interiores que guardan estos túneles cuentan miles de poemas épicos de su raza, y gestas gloriosas.

Enormes cámaras secretas esconden tesoros hallados por los Serpian y por sus aliados a lo largo de milenios, y secretos que jamás verán la luz del sol.

¿Qué secretos guardan los serpian en Balian el Amar? Se dice que esta subespecie es la guardiana del mayor tesoro de los Serpian, y que ni Primarcar ni ningún extranjero sabe lo que es. Si esto es verdad, esta raza dragonil podría tener algunos ases en la manga por si la guerra se reanudase.

Ø Asteroides Dalmar.

En este cinturón de asteroides, cercano al planeta natal de los Serpian, este pueblo ha construido una gigantesca conurbación de semiciudades y fortalezas. Todo el cinturón ha sido excavado, creando tanto en su interior como en su exterior ciudades, colonias, granjas y fortines. Las rocas han sido fijadas unas a otras, y los puentes y arcos las unen para que los Serpian puedan cruzarlas de uno a otro asteroide.

Todo el cinturón, es un gigantesco fortín, destinado a ser la última línea defensiva antes de la capital de la República, si bien, al principio, fue ideado como un centro de intercambio de información y de aprendizaje cultural.

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