Vermits

Vermits

“…. Ellos vienen, … ahora ellos se van… pero nosotros devoraremos… sus poderosos corazones…. para el enjambre.”

Supervivientes natos

Los vermits son una de las especies más terrorífica de la galaxia. Sus enormes cuerpos insectoides, asemejan un enorme humanoide bípedo con tres pares de alas alargadas de color negro traslúcido. Sus cabezas se encuentran coronadas por ojos compuestos y por antenas, lo que les convierte en unos seres tremendamente perceptivos.

Son extremadamente fuertes y belicosos, incluso entre ellos mismos y se mueven de planeta en planeta instalando colonias colmena de miles de millones de individuos que esclavizan a la población autóctona, sirviendo como alimentos, esclavos de cría y trabajadores.

Sus manos delanteras terminan en garras semejantes a las patas de una mosca, lo que no les ha impedido desarrollar una tecnología rudimentaria. Esta tecnología, de claro aspecto insectoide, es en muchos casos indetectable por los métodos convencionales, por lo que las naves de transporte vermit se pasean frente a desprevenidos mundos que las confunde con un meteorito o un cometa.

Terraformación

Cuando una enjambre vermit cae en un planeta, inmediatamente comienza a multiplicarse utilizando los recursos de su nave. En pocos días su tamaño se multiplica por cien, y los alrededores quedan devastados a medida que la colosal mole de la colmena Vermit consume más y más recursos.

Los habitantes nativos son conducidos en masa a los fosos de eslavos y a los de alimentos, y allí sirven al enjambre vermit que continúa extendiéndose por el planeta como una mancha de negra corrupción.

Una vez todo el planeta está cubierto por su pátina de corrupción, los vermits lanzan cientos de naves colmena al espacio en busca de nuevos mundos que asimilar.

Sin embargo, en los mundos tomados, los vermits continúan aumentando su civilización día a día. Los esclavos continúan produciendo la biomasa que necesitan, alimentados por negros icores regurgitados por las colmenas. Las estructuras crecen y crecen, cubriendo todo el planeta, y mientras la mente colectiva trama la conquista del cosmos, y su asimilación.

Infestación

Otro de los poderes de los vermits es la infestación, mediante la cual, pueden infectar a un ser para que adquiera las características de los vermits. Así, si un vermit nola (sólo esta escasa subespecie puede infectar) infecta a una ballena, el cuerpo de esta cambiará, su mente se unirá a su mente enjambre y desarrollará características insectoides, como enormes aletas alas que le permitirán moverse más rápido por los mares, o terribles mandíbulas capaces de cercenar un barco de pesca.

Patriarcado

Por último, se dice, y por lo que los Ichar han podido descubrir es cierto, que existe un anciano Vermit de más de cien metros de grande, que se encuentra en el mundo natal de esta especie, cuyo cuerpo degenerado y atrofiado descansa en el fondo de un rojizo barranco y que es el padre de toda la raza. Él es la raza vermit, si muriese, todos su miembros morirían. Tal vez sea un poco exagerado, pero sí es cierto que los genetistas creen que ese golpe pondría a toda la raza al borde de una locura destructiva que sólo terminaría cuando uno de ellos sustituyese a su fallecido líder y su progenie asimilase la del anterior.

Si esto es así, es una poderosa arma que podría ser utilizada en el futuro si esta raza continuase su expansión ahora que los Ichar han declarado el fin de las hostilidades.

A pesar de la repugnancia de Primarcar ( y de todos los Ichar) por estos parásitos, está buscando un modo de convivir con ellos, pero no ha logrado ninguna respuesta de sus mundos colmena.

Ambas razas podrían estar destinadas a luchar hasta que una aniquile a la otra, pues los Ichar representan el individualismo más exacerbado, al contrario que los vermits, y el odio mutuo es tremendo. En esta guerra por el dominio genético los Vermits llevan las de perder, claro, a menos……..

El Encuentro

La raza vermit llevaba más de cien siglos de expansión cuando la primera nave espora entró en un planeta habitado por los Ichar.

Los Ichar, de la casa Derrian, acababan de llegar al planeta, por lo que todavía no estaban asentados.

Como resultado, los vermits pudieron establecer una colonia que ocupaba la mitad del planeta antes de que los Ichar descubriesen su presencia. El choque entre las dos civilizaciones fue brutal.

Los vermits, una raza con mente colectiva y costumbres insectoides chocaron con el modo de vida de los Ichar, que priman en individualismo, la ambición y el egoísmo.

La repugnancia entre ambas fue tal, que en poco tiempo todo toda la colonia Ichar estaba preparada par a la masacre. Lo que vino a continuación no se puede calificar de guerra en todos los términos.

La Primera guerra insectoide

Los Ichar, llegaron desde el cielo en pequeños grupos, mientras que los Altos Ichar aniquilaban colmenas enteras con sus poderes. Los esclavos y las bestias cerraban la salida de cualquiera que quisiese entrar o salir de la zona vermit y miles de millones de estas criaturas insecto perecieron. Toda su civilización fue destruida, no sin antes lanzar un mensaje a otras colonias sobre lo que estaba pasando.

Al igual que las avispas que atacan a quien mate a una de ellas, los vermits llegaron a millones al planeta en busca del exterminio de sus rivales.

Los Ichar, evidentemente ni se preocuparon. Recibieron a las naves vermit con arcos de energía que las freían antes de llegar a la atmósfera, congelaron los fluidos de miles de ellas, destruyeron la esencia de sus vástagos, y en definitiva, aplicaron todas las precisas técnicas de guerra que conocían para impedir la reconquista del planeta. En los combates, que duraron una semana, más de cien mil millones de vermits murieron.

También muchos esclavos y bestias Ichar fueron destruidos, algunos de ellos infectados por los vermits nola, pero ningún Ichar de ninguna clase resulto herido.

El Desafío no será tolerado

En respuesta al ataque masivo, los Ichar comunicaron al Alto Consejo de las Mareas la existencia de esta raza anatema de la suya. El odio instigado entre ambas parece surgir de la misma genética, es un odio ancestral como el terror que los hombres pueden tener por los Ichar. Son especies tan diferentes que su destino es enfrentarse y destruirse o perecer como raza en el intento.

A los pocos días, los portales se abrieron vomitando una ingente cantidad de Ichar, con sus acompañantes y esclavos.

Los Arcanos y Genetistas Ichar estudiaron a esta nueva raza, e idearon pociones y conjuros más eficaces contra ella, así como para proteger a sus esbirros de la infestación.

Se construyeron murallas y fortalezas, y todo el planeta, y las lunas adyacentes se transformaron en enormes fortalezas de destrucción.

Para cuando la siguiente oleada vermit llegó, el plan Ichar ya estaba preparado.

Capturaron miles de prisioneros, los Altos Ichar entraron en la mente colectiva utilizando los más formidables poderes mentales, enviando un mensaje de odio eterno a toda la raza, al tiempo que descubrían la localización de todos los planetas en los que los vermits poseían colmenas.

Al mismo tiempo que se procedía a detener esta tercera oleada, la segunda parte del plan entró en acción.

La garra se cierra sobre las colmenas

Veinte legiones completas y reforzadas por escuadrones especiales de arcanos, genetistas y artesanos se pusieron en movimiento.

Sus bestias cayeron sobre las colonias vermits de más de dos docenas de planetas y asteroides. Miles de Ichar sembraron la muerte como segadores que recogen una sangrienta cosecha.

Las cerradas formaciones Ichar penetraban en el caos del enjambre vermit como una daga que va abriéndose paso por una herida, llegando más y más hondo, cortando y segando. Los Altos Ichar erradicaban colonias completas con su despliegue de poder arcano. Congeladas, paralizadas, tragadas por volcanes recién creados, millones de mega colmenas fueron destruidas en la semana que duró la ofensiva.

Situación estancada

Cuando todo terminó, los vermits seguían poseyendo miles de planetas, y todo el esfuerzo Ichar sólo había servido para destruir cincuenta y siete colonias. Por ello, el alto Consejo de las Mareas aprobó un plan especial. Sin necesidad de declarar una Vaïar, todos los Ichar estuvieron de acuerdo en dotar fondos para destruir ese “mal” que habitaba en los rincones más recónditos de su galaxia, pero que amenazaba con extenderse y poner en peligro el poder de los Ichar.

Otras cinco legiones reforzadas partieron desde el Imperio hacia los territorios vermit.

La matanza ha continuado cientos de años, con los Ichar penetrando más y más en el dominio vermit, mientras que estos insectos inteligentes aprenden más de sus oponentes, a costa de perder miles de colmenas. Sin embargo, tras los primeros siglos de combates, los mariscales Ichar se han dado cuenta e una cosa. Si este plan continua así, nunca terminarán con toda la raza. El enemigo aprovecha el ataque desde una sola dirección para extenderse allí donde no es atacado. Mientras que los Ichar le arrebatan cien planetas ellos obtienen en otro sector doscientos, por lo que su número crece y crece.

Una fuerza nueva, un nuevo plan

En cuanto se descubrió esto, el cambio de estrategia se impuso. Desde Ciudad Casiopea llegaron dos legiones más, y un miembro importante del Alto Consejo, Fedril, el taimado, tomó la dirección de las legiones.

Si su enemigo era fuerte, él debía serlo más. Por ello, comenzó a invertir recursos en convertir los planetas colonizados y arrebatados a los vermits en pequeños feudos para Ichar de clase media que quisiesen aumentar su poder. A cambio de su completo apoyo en la guerra, estos nuevos nobles recibían uno o varios sistemas que administrar, en los que podían hacer lo que quisiesen, siempre que aportasen tropas y recursos a la guerra.

Los voluntarios llegaron a cientos, y tras ellos, miles de Ichar de las clases bajas que deseaban un poco de libertad de las Doce Ciudades, aunque para ello tuviesen que trabajar en un feudo de las Marcas Externas para un noblezuelo.

Los frutos de la planificación militar

Los resultados fueron asombrosos. Los nuevos señores feudales, que instituyeron sus propias casas, comenzaron a transformar los devastados paisajes en vergeles.

Se abrieron minas, granjas de cosecha, ciudades y colonias. Los exiliados de Ciudad Ciclops crearon granjas de cría de las bestias, los de Ïliarth, la ciudad de los Magos, aumentaron el poder de los ejércitos Ichar creando torres de magia que se elevaban cientos metros, escuelas cuyas superficies estaban grabadas con arcanos encantamientos de protección. Docenas de arcanos se incorporaban a las legiones cada temporada, y pronto los Ichar comenzaron a aumentar su número con los nuevos nacimientos, y gracias a la riqueza de sus nuevos territorios.

Cada vez que un planeta era limpiado, un Ichar de clase media llegaba con un pequeño séquito, y en pocos años, lo convertía en una fortaleza dedicada a alguna labor útil para la guerra, producir alimento para los esclavos o bestias, extraer minerales, construir artefactos bélicos, entrenar soldados, o enseñar a los arcanos.

Cerco irrompible

Fedril, el inventor de esta nueva estrategia, contó en pocos años con cerca de medio centenar de legiones listas para la guerra. Y la guerra es lo que siguió.

Abandonó la estrategia de atacar en masa por un solo punto, y rodeó todo el perímetro de la raza vermit a lo largo y ancho de la galaxia. Envió emisarios en busca de colonias perdidas fuera de ese perímetro, y comenzó a apretar.

Los grupos de ataque se reducieron a un puñado de Ichar y unos cientos de esclavos. Se exigió a cada miembro de las legiones que diera lo mejor de si mismo y eso hicieron.

La primera oleada atacó por sorpresa un millar de planetas, la segunda, mil doscientos. Los desprevenidos vermits, con toda su capacidad de extenderse, vieron cortadas sus opciones de escapar, al tiempo que su perímetro se reducía cuando la maquinaria de guerra Ichar iba penetrando en el interior, cerrando sistema tras sistema, exterminando colonia tras colonia.

Al tiempo, nuevas colonias Ichar iban creándose, creciendo. El Ichar se hacía más poderoso.

Una luz oscura en el horizonte

Todo esto cambió en Nivus Prime. En este recóndito planeta vivía una especie animal semejante a una bestia de tres metros bípeda, con enormes mandíbulas y poderosas garras, que poseía el extraño poder de duplicar las fuerzas que se usaban contra él. Los vermit les infectaron a todos.

El resultado fue devastador. A las habilidades ya de por si formidables de la bestia, se le añadió la capacidad de volar, una velocidad aumentada y la mente enjambre. Poco tiempo tardaron estas nuevas criaturas en entran en combate. Si bien, los Ichar podían destruirlas con relativa facilidad, los reducidos escuadrones Ichar se veían agobiados por la cantidad de estas criaturas, que en un primer momento resistían sus descargas de poder, lo que le obligaba a emplear más y más poder cada vez. Algunos Ichar de clase baja murieron, otros tuvieron que retirarse.

Los grupos tuvieron que reforzarse lo que ralentizó la estrategia Ichar, y abrió huecos por los que los vermit se escaparon para fundar colonias lejanas. Colonias que requirieron más recursos Ichar en su exterminio, debilitando las fuerzas de Fedril.

Pax Ichar – Paz tensa

Al final, tras la Guerra contra los Renegados, la situación se encontraba casi en tablas, con un lento avance por parte de los Ichar y los vermits creando colonias fuera del perímetro para atacar desde atrás las fuerzas enemigas.

Ahora, la mente enjambre ha sabido que los Ichar les declaran la paz unilateral, pues saben que poco daño les pueden hacer en sus territorios. Sin embargo, tras recuperarse y acumular poder mediante la expansión y la asimilación de más bestias, pretende intentar exterminar a estos rivales que estuvieron a punto de terminar con su raza. Aunque para ello deba utilizarles.

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