Archive for the ‘Otros Lugares’ category

Craidon-Torian, Fortaleza del Duque Oscuro

julio 19, 2007

Craidon-Torian, Fortaleza del Duque Oscuro

La ahora Lady Oscura, Salvia, ha heredado de su padre Sibilian el dominio sobre esta negra fortaleza en lo más alto de la fosa de las Marianas.

La negra mole de este edifico se remarca como un castillo fantasma cuando uno se encuentra en el centro de la sima. Allí, al mirar hacia arriba. Se puede ver su silueta contra la tenue luz que entra en la superficie. Y las pequeñas luces que de vez en cuando iluminan la superficie del castillo.

Tras la muerte de Sibilian, Salvia ha reclamado su lugar y su herencia, pero no ha podido manejar como quisiese a los aliados y esclavos de su padre, lo que la deja en una posición de debilidad frente a los Brillian.

Una actitud peligrosa

La tregua de Primarcar la ha protegido hasta ahora, pero si su actitud sigue siendo tan hostil, podría ponerse a si misma en una delicada posición frente a una legión de estos seres de las profundidades. Sin embargo, no parece dispuesta a aflojar sus modales, y su carácter malvado no lo consiguen enmascarar sus buenas palabras.

La fortaleza no tiene ningún sótano ni cavidad excavada en la roca, y todo su suelo y paredes están forrados de una aleación de atrium y acero.

El muro exterior, que mide diez metros, es de atrium, y hasta ahora se ha mantenido frente a los escasas incursiones de los Ichar.

Tras el patio central, que se encuentra sumergido en el océano, está la torre central de la fortaleza de metal, y un par de torres anexas que forman el cuerpo central. El equivalente a una legión veterana servía a Sibilian, pero ahora ya comienzan a abandonar su puesto y a licenciarse. Mantener sus fuerzas le va a costar a la Nueva Lady más de los que esperaba.

El resto de la legión que no se encuentra en la fortaleza está disperso en pequeños fortines y puestos avanzados a lo largo de la fosa, previendo un ataque desde las profundidades.

Cuando Sibilian quería realizar un ataque, llamaba a sus aliados de las Marcas internas, y éstos reforzaban sus fuerzas hasta el punto de alcanzar dos legiones y una docena de cuerpos expedicionarios.

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Los Jardines Eternos

julio 19, 2007


Los Jardines Eternos

Sath-Weir es una de las Ichar más conocidas de entre las filas de los Renegados. No sólo por ser la indiscutible líder de las Legiones de Nueva Atlántis, sino por haber sido uno de los personajes destacados en las luchas de la batalla final de la guerra civil entre los Ichar.

Cuando no está ejerciendo su papel de soldado, o en las sesiones de combate en las que todos la escuchan cuando habla, Sath-Weir se retira a su escondite secreto, lejos de las tensiones de la vida en el Imperio Ichar.

Su lugar de retiro sólo es conocido por uno pocos, y ahora que la indómita y salvaje Ichar ha partido en una expedición a la búsqueda de la hija de Primarcar, es mantenido por su legión de amantes, sus hijos y sus aliados.

Situado en la desembocadura del enorme río Amazonas, en el Océanos Atlántico, esta construcción es prácticamente invisible para todo aquel que no sea un Ichar. Allí, en la mayor fuente de vida de todo el mundo, se alzan los Jardines Eternos.

Para quien los contemple desde fuera, los Jardines poseen la forma de un colosal invernadero que tiene la forma de una araña. Así, las labradas estructuras metálicas que forman las vigas de los Jardines, surgen del suelo como las ocho patas de un ciclópeo ser, ascendiendo cientos de metros hasta el techo abovedado, cubierto con metal negro y formando un círculo en lo más alto con forma de cuerpo de araña.

Entre las patas de semejante monstruo de metal, enormes paneles de cristal endurecido dejan ver los mares llenos de vida, allí donde las aguas dulces del río se mezclan poco a poco con las saladas del océano.

El inmenso invernadero de cristal mide más de mil quinientos metros en su parte más delgada, superando los dos mil a lo largo del cuerpo central, que simula el arácnido.

Los habitantes de la tela de araña

Bajo sus cúpulas de cristal, miles de plantas crecen en un jardín exótico como nunca se haya visto en la tierra, el verde es el color predominante, pero flores y plantas de todos los colores y tamaños surgen aquí y allí para dar color al paisaje. Un variado grupo de aves y animales de colores vuelan o corretean de aquí para allá. Y los árboles se enredan unos con otros, tomando curiosas y muy hermosas formas. La lluvia del microclima cae casi continuamente, dando al jardín un aspecto de virginal juventud.

Los días y las noches se suceden de forma artificial, pero la oscuridad nunca cae sobre este edén artificial, lo más oscuro que llega a ser, es un leve anochecer donde los colores azul oscuro iluminan los árboles como si una noche de luna llena se tratase.

Las copas de los árboles más altos llegan casi a acariciar los techos abovedados, y las familias de primates suben cientos de metros trepando por los troncos y las hojas de esos colosos vegetales, cuidadosamente criados por una de las guerreras más salvajes de la historia del Cosmos, Sath-Weir.

El reposo del guerrero

Este lugar de sosiego y paz es su lugar de reposo y meditación, es aquí donde viene a descansar entre guerra y guerra, y donde ha criado a sus descendientes, o donde recibe a sus amantes. Sus habitaciones están en uno de los extremos de la cúpula central, allí donde la cabeza labrada de la araña metálica mira hacia la desembocadura de río cercano. Una aguja de cristal y enormes gemas surge del suelo cubierto de lodos, brillando en todos azules y anaranjados suaves.

A pesar de sus más de cien metros de alto, y de albergar docenas de habitaciones y de salones, la aguja es pequeña comparada con el invernadero al que se accede por un estrecho túnel. En este edificio anexo están las habitaciones de Sath y de sus invitados.

Por último, a los pies de cada una de las Ocho columnas o ejes con forma de patas de araña que sostienen los paneles de cristal, se han erigido ocho pequeños invernaderos cada uno de ellos con su propio microclima. De no más de veinte metros de largo, estas pequeñas cúpulas mantienen diferentes ecosistemas encerrados y separados del resto. Allí, Sath-Weir alberga a sus mascotas preferidas, en sus ambientes ideales.

Nueva Cartago, la Ciudad Libre

julio 19, 2007

Nueva Cartago, la Ciudad Libre.

Nueva Cartago es la ciudad de los hombres. En ella, habitan aquellos hombres que conocen sus poderes, aquellos que han contactado con la magia o que han conocido las maravillas que este mundo ha guardado durante milenios antes de la llegada de los Ichar.

En esta tranquila ciudad, cuyas casas simulan las de una villa de la antigua Roma, estos hombres y mujeres especiales aprenden los secretos del universo. Utilizando sus poderes especiales para ocultarse de los Ichar.

A pesar de su poder, pequeño en comparación con los Ichar, prefieren vivir trabajando el campo y pastoreando pequeños rebaños, para luego discutir de filosofía y de arte a la luz de las hogueras, mientras beben vino, cantan y hacen el amor de forma libre y apasionada.

En Nueva Cartago, aquellos descendientes de Ichar y aquellos humanos especiales que nunca han sido reclutados por los Renegados o que han despertado a sus poderes internos de forma limitada, viven ocultos de todas las intrigas del Imperio Ichar y las amenazas que acechan al hombre.

Sin embargo, recientemente han tenido noticias de las guerras entre Ichar y han decidido por unanimidad que deben tomar una política más activa en lo referente al mundo.

Verdadera democracia

Todas las decisiones en Nueva Cartago se toman de forma democrática, todas. Un hombre un voto, lo que hace que la toma de decisiones sea muy lenta, pero sus habitantes no tienen ninguna prisa.

Toda la ciudad de Nueva Cartago está situada en un valle de Nueva Zelanda, entre unas cordilleras apenas exploradas. En ellas, esta villa oculta alberga a casi trescientos habitantes habituales, y otro centenar que viaja por el mundo buscando y reclutando gente. Sus calles empedradas ven pasear en parejas a sus habitantes mientras discuten sobre la vida, y sus villas de estilo señorial, con arcos y columnas dóricas, parras y enredaderas en sus muros, y patios interiores, atrios y fuentes recuerdan a una ciudad romana en pleno campo.

Sus habitantes nunca se han tenido que preocupar de nada, si no quieren trabajar tienen el alimento asegurado, pero la mayoría opta por trabajos manuales para realizarse.

Existen lugares de reunión públicos, mercados y tabernas donde se bebe y se come en comuna.

Una amenazada utopía

Es casi un paraíso en la tierra. Sus alrededores están repletos de arboledas y praderas, cascadas, riachuelos y fuentes naturales.

Nueva Cartago fue amenazado por los Ichar durante sus ataques a la humanidad, nunca fueron descubiertos, pero sus habitantes se prepararon para defenderse con sus poderes y con las escasas armas que lograron construir. Ahora, esa preparación no es necesaria, pues los Ichar han declarado el fin de las hostilidades y anunciado que van a buscar un camino para la paz con todas las razas del universo.

Como gente sabia que son, los habitantes de Nueva Cartago no se quejan por la salvación in extremis, pero no se fían, y saben que por lo menos hubiesen presentado batalla, vengando la muerte de muchos hombres.

Personajes de Nueva Cartago

– El Primer Ciudadano

El primer ciudadano de Nueva Cartago, lo más parecido a una alcalde que tienen, es Boris Arkjun, un hombre de origen balcánico de más de quinientos años de edad. Se dice de él, que sobrevivió a Vlad Tepes, el Empalador, y que durante un tiempo fue su consejero. Así, cansado de sangre, logró huir y establecerse en una comunidad en la que residió hasta que encontró a más gente especial y decidieron iniciar un viaje para encontrar el lugar ideal para fundar su utopía.

Boris tiene un gran poder con el que apabulla a todo aquel que le reta de forma amistosa. Puede elevar los fantasmas del lugar y hacer que tomen forma corpórea, hablar con ellos y pedirles favores. Y lo extraño es que a todos los fantasmas y espíritus les cae bien.

Además, cuanto más tiempo pasa uno de estos incorpóreos junto a Boris, más poderoso se hace. A ellos parece gustarles quedarse otra vez en la tierra, y Boris tiene “amigos” que llevan con él más de cuatrocientos años, por lo que la gente supone que serán muy poderosos.

Además, ha invocado una pequeña hueste de bestias Ichar, a las que ha ofrecido la oportunidad de vengarse de sus esclavizadores. Este ejército crece cada día, y es ocultado por Boris y sus compañeros en una gruta en las montañas. Allí, los espíritus de varios leviatanes, tlian, darmorian, kraken y demás, esperan una señal de éste para tomar venganza de sus amos. Boris, cuyo rostro acusa el esfuerzo de usar su poder en tan gran escala, sólo espera una oportunidad de soltarles.

Estos fantasmas vigilan las dos entradas al valle de la ciudad, y nublan la mente de todo aquel que pase por allí sin permiso de sus gentes, para que vuelvan por donde han venido. A veces, alguna persona ha desaparecido, lo que se achaca a un excesivo celo de los guardianes, pero los Nova Cartaginenses no se preocupan.

– Ana Gómez Sánchez

Ana era una chica normal nacida en Plasencia (España). Su niñez en los alrededores de su pueblo fue todo lo feliz que podía desear cualquier niño, jugando en el bosque y en las calles del pueblo.

Sin embargo, esto cambió cuando cumplió los quince años. En esa fecha, Ana comenzó a tener extrañas visiones sobre el futuro. Visiones que casi siempre se cumplían. Comenzó a temer, y al mismo tiempo a amar sus sueños, que todo el mundo en el pueblo consideraba premonitorios.

Su madre, divorciada desde que ella y su hermana menor eran niñas, vive limpiando en algún local comercial, y ella trabajaba de secretaria hasta que a los veinte años conoció a Sirena.

Sirena era la compañera de un Renegado Ichar. A pesar de no aparentar más de cuarenta bien llevados años, tenía más de cien, y enseguida la reconoció como lo que era, un descendiente perdido de los Ichar.

Permaneció con ella en el pueblo durante dos o tres años, afinando sus habilidades. De vez en cuando, su amante, un hombre alto y rubio, de ojos grises, que emanaba un aura de poder, venía a visitarlas, y la trataba como el padre que nunca tuvo.

Ese hombre era un Renegado Ichar.

Aprendiendo los secretos del mundo

Pronto, Ana estuvo preparada para salir con el resto del grupo en una de sus misiones. Durante sus tres años de permanencia en el grupo, Ana viajó por todas partes del globo, recolectando objetos y buscando personas. Hasta el día que murió.

Ana y el resto del grupo se encontraban en Grecia, buscando la mítica Caja de Pandora. Tras su exitosa misión, volvían a casa confiados cuando un enjambre de bestias Ichar apareció de la nada. Ella fue elevada por los aires y arrastrada sin que nadie pudiese hacer nada. Todos la dieron por muerta.

Sin embargo, el miedo, o la desesperación, hicieron que aflorase un poder que jamás había mostrado antes, dominó a las bestias y las hizo bajarla al suelo, a decenas de kilómetros de sus compañeros.

Cuando volvió a su lado, todo el grupo había desaparecido, no se habían molestado ni en buscarla. Lo más parecido a una familia que tuvo la había abandonado a la primera de cambio.

Despechada, rompió a llorar y se marchó afligida. Vagó por el mundo hasta que encontró a Boris, quien le ofreció un puesto en Nueva Cartago. Ahora, intenta rehacer su vida sin darle confianza a nadie. Hasta que vuelvan a ganarse su confianza, se comporta como una mujer distante, con un cierto aire de superioridad.

Ana se encuentra muy a gusto en Nueva Cartago, nadie la presiona ni la pide nada. Durante los preparativos de la Guerra temió perder otro hogar, por lo que estuvo pensando en utilizar su mayor secreto en defensa de su nuevo hogar.

Hatas ahora no lo ha confesado a nadie, pero ella llevaba la Caja de Pandora cuando ocurrió el incidente de su supuesta muerte. Nunca la ha abierto, pero estaba dispuesta a hacerlo si la situación se volvía desesperada.

– Sarpian.

Esta extraña criatura es una de las cosas que hacen especiales a Nueva Cartago. Antiguo esclavo Darmorian de los Ichar, Sarpian fue herido durante los combates de Sydney y abandonado por sus líderes cuando éstos se cansaron de arrasar la ciudad.

Boris le recogió, y en lugar de darle muerte, le llevó a Nueva Cartago donde le curó las heridas. El humano, en lugar de encerrarle y sonsacarle información, le adoptó casi como a un hijo, y poco a poco fue quitando capas de miedo y de imprimaciones asesinas para convertirle en lo que es hoy, un ser libre del poder Ichar.

Sarpian ama Nueva Cartago, daría su vida por ella, pues ahí ha encontrado todo aquello que nunca tuvo, alguien que se preocupe por él y que le ayude, un lugar del que formar parte.

Echa de menos sus compañeros de manada, y su gran sueño es encontrar a más como él y ayudarles a liberarse de los Ichar. Sin embargo, durante años temió que los Ichar encontrasen el lugar y le arrebatasen una vez más todo lo que tenía.

Desperion, el Portal de los Mundos

julio 19, 2007

Desperion, el Portal de los Mundos

Las leyendas rusas hablan de un lugar en el centro de las estepas que se traga todas las señales. Ninguna expedición ha logrado jamás volver de ahí, por lo que el Gobierno dejó de mandar soldados y lo archivó como un expediente misterioso.

Tras una cordillera en pleno centro de Asia existe una enorme planicie gris. A diferencia de las estepas y desiertos que la rodean, la llanura tenía un color gris, ceniciento y ningún rayo de sol penetra la oscura capa de nubes que la cubre. Las nubes en el cielo son enormes nubarrones grises compuestos de cenizas. Toda la masa de nubes sobre las cabezas de quienes llegan al valle esta compuesta por una materia grisácea arremolinada, como si los productos de miles de incendios estuviesen siendo agitados por un huracán.

Poderosas descargas de rayos rasgan la ya agrietada tierra, toda cubierta de un tono gris que le da el aspecto de un desierto de muerte, un campo santo de cenizas y desesperación.

Pero más allá del paisaje, sobrecogedor sin duda, lo que enmudece a los pocos que lo han contemplado era lo que había en su centro. Enorme, alto como una pequeña montaña, se erguía un descomunal arco de roca negra, como si la lava de un volcán hubiese surgido de repente de las entrañas de la tierra, describiendo un arco de más de cien metros de altura, y se hubiese solidificado nada más tocar tierra en el otro extremo.

Enormes aristas de roca surgían de su estructura, y los rayos que hacían temblar la llanura, parecían ser más fuertes en sus cercanías. El aire estaba cargado con una energía estática, que parecía elevar las cenizas del suelo con la fuerza de su poder.

El arco que traza la roca, crepita con energías eléctricas, y las cenizas se arremolinan en su interior, no permitiendo ver el otro lado.

A los pies de la estructura ciclópea se erigen cientos de rocas menores, como menhires y dólmenes milenarios. Por entre las rocas, los vientos hacían correr las cenizas en locos juegos de persecución.

Todo el ambiente esta cargado con una opresiva atmósfera de miedo.

Es Desperion, el Portal de los Mundos.

Puerta al universo

La estructura megalítica central es en realidad un portal a las posesiones Ichar. La esencia de varios arcanos Ichar reside en el lugar, por lo que dicho portal puede conectar con cualquier lugar del cosmos donde los Ichar tengan una significativa presencia.

Cualquiera que consiga atravesar las rocas grisáceas que forman su umbral, podrá viajar a cualquier ciudad, fortaleza o Marca Ichar. Incluso se podría aparecen en medio de una legión en plena campaña.

Pero Desperion no está sin vigilar. La galerna de cenizas que rodea el lugar es uno de los más poderosos espíritus de la Tierra. Cuando un intruso pisa su territorio, la galerna le ataca convertida en un gigante furioso que sobrepasa los menhires y los dólmenes del terreno como una tormenta de arena.

Nadie sabe quien edificó este lugar, ni qué poderosa fuerza ha logrado mantener los espíritus de varios poderosos arcanos Ichar atados a la estructura para darla poder.

Tampoco es un lugar muy frecuentado, pues el portal es inestable y peligroso, incluso para un Ichar.

Arcanoth

julio 19, 2007

Arcanoth

El Bosque de la Muerte se alza al Sudoeste de Desperion, cerca de la frontera de Asia y la Europa rusa.

El bosque en el que vive un Ichar Renegado de gran poder, Arcanoth, no jura fidelidad a ningún miembro ni facción de su raza. Y sus planes o propósitos son desconocidos tanto para los Ichar de las Doce ciudades como para los Renegados.

El lugar que ocupa el hogar de Arcanoth, era una desierto estepario, hasta el día que los Ichar derribaron la Estación Espacial Internacional sobre él. De la destrucción subsiguientes surgió un bosque que poco a poco se fue convirtiendo en una selva. Este alienígena vergel en mitad de la estepa está compuesto de extrañas plantas, que pueden provenir de mutaciones de plantas de la Tierra, de esporas alienígenas o de criaturas Ichar.

Motivos desconocidos

Nadie sabe con seguridad tampoco porqué vino Arcanoth a este lugar. Si fue tras la caída de la estación, o si la provocó el, si aprovechó la vegetación o él mismo cultivó el jardín del infierno para después instalarse allí.

Sea como sea, el bosque no para de crecer. Diariamente las fronteras del mismo se extienden, ocupando los antiguos terrenos de las granjas, anegando aldeas abandonadas por los lugareños y creciendo a un considerable ritmo.

Todo aquel que pasa por sus alrededores corre el peligro de que las criaturas que en él habitan le ataquen, y Arcanoth mantiene partidas de caza para capturar vivos especímenes para quién sabe que terribles experimentos.

El Bosque de la Muerte es un misterio que algún día alguien debe revelar, pero quien se adentre en él debe estar muy seguro de su poder, o terminará formando parte de algún arcaico ritual o de laguna de las diversiones con las que Arcanoth inunda el bosque de terribles gritos que se oyen incluso fuera de sus límites.