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Serpian

julio 19, 2007

Serpian.

Historia de los Serpian.

” … y el año en que los soles se oscurecieron por su llegada, los Ichar ppisaron el pprimero de nuestros mundos. El Enemigo es invencible. Sólo sus divisiones ppudieron terminar con su amenaza. Ppero esta ppaz no es ppara siemppre, ppues nadie sabe si El Ichar volverá a alzarse, más amenazador y terrible que antes”… Sjill-nor´aman, filósofo y guerrero serpian.

Sabiduría antigua

La antigua y sabia raza de los Serpian ha habitado el cosmos cientos de millones de años como civilización floreciente. Durante milenios, vivió en paz, creando enormes edificios, maravillosos poemas e intrincados y delicados artefactos y obras de arte.

Su civilización se extendió por miles de mundos, de forma lenta pero segura, utilizando arcaicas naves arca que llevan grabados en sus cascos los poemas y las buenaventuras Serpian al universo.

Sin embargo, como toda la creación, tuvieron que enfrentarse a algo más aterrador que sus peores pesadillas, los Ichar. Una especie mucho más cruel, mucho más despiadada, ambiciosa y feroz de lo que estos pacíficos artistas y constructores podían siquiera llegar a imaginar que existiese.

Coincidiendo con el Gran Éxodo Ichar de la Tierra, los Serpian fueron descubiertos por algunas patrullas Ichar que deseaban localizar un sitio donde su raza pudiese recuperar su orgullo herido y su antiguo esplendor. Al final, la raza al completo decidió no abandonar la Tierra, sin embargo, los escribas anotaron la localización de esta colonia Serpian.

Llegan los Ichar

Centenares de años más tarde, cuando los Ichar ya se habían asentado entre las corrientes abisales, una expedición de guerra fue mandada para capturar esclavos para las minas submarinas. Utilizando los portales de los Arcanos, la expedición, que partió de la Ciudad de Ïliarth, apareció entre los poblados Serpian, repartiendo muerte sin decir una palabra. De esa perdida colonia no queda ya nada, ni nada se sabe, los cientos de Serpian prisioneros, tuvieron tiempo de enviar una señal de peligro al resto de sus mundos. Pero esta terrible medida sólo consiguió una cosa, revelar a los Ichar una civilización floreciente a la que podrían arrebatar sus mundos y a la que podrían esclavizar.

Los Serpian que lanzaron la señal de advertencia no comprendían el verdadero significado de la maldad, nunca se habían enfrentado a la ambición de una raza así, por ello, nunca imaginaron, que su esfuerzo por que sus tierras y sus vidas no careciesen de sentido, arrojando junto con la señal de aviso un compendio de su cultura en es planeta, pondría tras su raza a la más despiadada especie del Cosmos.

La guerra se extendió en los siglos siguientes. Los esclavos Serpian demostraron ser magníficos constructores y trabajadores, por lo que pronto, las Altas Casas Ichar desearon más y más de estos seres para construir y decorar sus palacios. Docenas de mundos cayeron sin apena oponer resistencia ante las hordas de esclavos y bestias Ichar, pero poco a poco, los Serpian aprendieron qué era la guerra.

Los Serpian aprenden la guerra

Nacidos como raza filósofa, pronto tuvieron que dejar sus artes y sus poemas, aparcándolos para los breves momentos de calma, y se lanzaron a una desesperada carrera por construir aparatos que les protegiesen de los Ichar. Su gran esperanza era construir un instrumento que ocultase todos sus planetas y sus colonias de cualquier amenaza. Sin embargo, todos los intentos han fracasado, y entre los mismos Serpian ha surgido un movimiento para el cual, si ellos se ocultasen, el resto del cosmos caería en manos de los Ichar, y sería cuestión de tiempo que esta voraz raza les descubriese en su búsqueda de más y más poder.

Por ello, toda la sociedad Serpian está lanzada a una frenética guerrera por la supervivencia. Dado que su raza destaca por su capacidad para la ingeniería, han desarrollado numerosos artefactos y armas para utilizar contra una especie que les supera ampliamente en poder y en maldad. Enormes armaduras que cubren sus draconiles cuerpos y los protegen de las descargas de energía de los Ichar, complicadas y artesanales armas que son capaces de paralizar una gigantesca bestia de guerra, para después llevársela y estudiarla, edificios de roca y lava que se sumergen en el suelo ante un ataque, ocultando sus más de tres kilómetros de alto y sus numerosas luces bajo toneladas de roca, y así, cientos y miles de artefactos más.

Estos artefactos, unidos al poder de sus cuerpos, han hecho que los Serpian sean una de las pocas razas que han logrado retrasar a los Ichar. La guerra entre ambas especies ha durado milenios, pero a medida que los Ichar iban conquistando territorios y haciéndose más fuertes, los Serpian desarrollaban más y más armas para oponerse a sus enemigos.

Contraataque Ichar

Tras décadas de tablas, los Ichar lanzaron un tremendo ataque en las últimas décadas, un ataque, que les ha permitido conquistar varios mundos Serpian, convertirlos en colonias, y aumentar su número de esclavos.

Tras la guerra civil Ichar, que enfrentó a los poderosos Renegados contra las Doce Ciudades, los Serpian, que habían apoyado a Primarcar en su lucha contra sus malvados hermanos, han firmado un acuerdo de paz con todo el Imperio. Este acuerdo, obliga sobre el papel, a todos los mariscales y líderes de legión a suspender las hostilidades y regresar a sus cuarteles.

Sin embargo, los Serpian han aprendido a desconfiar tras tantos milenios de lucha, y han seguido manteniendo sus ejércitos en alerta. Esta medida fue muy afortunada, pues, mientras que los Renegados están intentanto consolidar su poder entre las Trece Ciudades, y ampliarlo a las Marcas Externas, los nobles patricios y las Altas Casas Ichar envían sus guerreros a capturar más y más Serpian para añadirlos a su colección de esclavos, antes de que los Renegados se consoliden, o hasta que sean expulsados.

Las fronteras entre ambas razas son objeto frecuente de razzias y expediciones en busca de esclavos o pequeñas ganancias de territorios y riquezas.

La Civilización Serpian

Los Serpian tienen son imponentes criaturas con forma de dragón. Erguidos sobre dos piernas, sus formas son ligeramente humanoides, y sus largos brazos terminan en una serie de dedos extremadamente hábiles, especialmente para la construcción.

A lo largo de los milenios, y a pesar de la guerra contra los Ichar, han desarrollado una civilización muy hermosa, que ni dicha guerra ha logrado empañar.

Su mundo natal, Irkarian, es un gigantesco planeta joviano gaseoso. En sus nubes de gas y en sus lunas, los Serpian han desarrollado una cultura de ciudades estado independientes que flotan entre las nubes, arrastradas por las corrientes y contemplando los bellos paisajes de su mundo.

Diáspora estelar

Pronto, estas ciudades desarrollaron el viaje a través de arcas colonizadoras, por lo que pudieron llegar a sus propias lunas y más tarde a otros planetas. De forma lenta, pero sostenida, docenas de planetas y de mundos han recibido su visita. Si estos planetas se encontraban habitados, recibían numerosos regalos culturales, y un gran intercambio de conocimientos, mientras que si no había ninguna vida inteligente sobre el planeta, se construía una colonia que creían en cultura, sabiduría y prosperidad.

Al final, la República Serpian, creció hasta albergar un millar de mundos, con decenas de miles de ciudades estado independientes, pero muy unidas entres si. Además de contar con numerosos aliados comerciales y culturales, lo que facilitó el intercambio y el aprendizaje.

Por las estrellas se extendieron las inmensas estructuras de roca de los Serpian, llenando los planetas de ciudades flotantes o de agujas colosales que llegaban a los cielos, superando incluso a las mismas nubes.

Crecimiento filosófic y científico

La filosofía, la cultura y el arte crecieron, en competencia directa con las tecnologías artísticas y artesanales de los Serpian, que veían la ciencia más como un arte que como un camino destinado a abrir futuras aplicaciones comerciales. Para la cultura Serpian y sus aliados, el arte y el desarrollo cultural, superan a la riqueza física y al crecimiento económico.

Todo ello, quedó reducido a cenizas con la llegada de los Ichar. Las Ciudades Serpian siguen colaborando entre si, pero sus aliados se han ido viendo reducidos a la esclavitud al ser descubiertos por los Ichar. Su cultura y su arte, así como su extraña ciencia, se vieron arrojadas de la noche a la mañana a una carrera frenética por la supervivencia. Sus ciudades tuvieron que ocultarse, y sus castillos y fortalezas, antes cuna de guerreros poetas, eran ahora fortalezas casi inexpugnables que sólo permitían el paso de otros Serpian, pues cualquiera podía ser un espía o un infiltrado Ichar.

Al final, sólo quedaron los Serpian. Tuvieron que abandonar a sus aliados a la muerte y la esclavitud, y concentrar todos sus esfuerzos en sobrevivir. Sus mundos se fueron reduciendo a lo que son ahora. Un conjunto de fortalezas y de colonias fortificadas dispersas, pero unidas por lazos de cooperación irrompibles.

Tras la guerra civil Ichar, los Serpian se están esforzando en reconstruir su antigua república de ciudades estado, sin dejar de mirar las fronteras y sin dejar de reforzar sus ejércitos.

Lugares sagrados de los “hijos de las estrellas”.

A continuación, se describen algunas de las colonias Serpian más importantes:

Ø Irkarian.

La joya de los Serpian se mece en el vacío como una gigantesca bola de gas de colores verdosos y rojizos. Todo el gigantesco mundo, cuatro veces más grande que nuestro Júpiter, hierve con la vida de las ciudades estado Serpian. Miles, casi millones de inmensas ciudades surcan los cielos entre las nubes gas. Los remolinos que formas las corrientes, las enormes tormentas que podrían destruir docenas de ciudades, los colores forman intrincadas formas por los rayos del sol rojo. Es un paisaje de hermosa belleza, y los Serpian disfrutan de los espectaculares paisajes, apoyados en las colosales balconadas y en los paseos que cruzan las ciudades, con espléndidas vistas.

Treinta ciudades ostentan la principal representación en el consejo militar, pues son ellas las que han reconvertido su industria en fábricas de armamento, y miles de armaduras y armas salen cada estación destinadas a los puestos fronterizos. Estas enormes megaciudades han ido recibiendo los recursos y los mejores talentos de las otras, y son defendidas por los Serpian con fortines flotantes armados hasta los dientes. Todo el pueblo Serpian las defiende, pues son el corazón que bombea la sangre que mantiene la República viva.

Otro lugar imprescindible para este ejemplar pueblo es Irk-dalin. Esta ciudad es la mayor de toda la confederación de ciudades. En un principio, todas las ciudades tenían la misma presencia en las instituciones Serpian, desde la más lejana y remota colonia hasta los principales centros de cultura. Sin embargo, con la creciente guerra, los Serpian se vieron obligados a centralizar las decisiones defensivas y a coordinar sus ataques.

Por ello crearon Irk-dalin. La colosal mole de esta ciudad tiene un perímetro de cien kilómetros de radio, y sus torres miden de una punta a otra más de cien kilómetros. La gran plataforma central que una las principales torres de la ciudad, es un enorme círculo de roca labrada por la que transcurre inmensas calles y avenidas, con esculturas que narran lo mejor del pueblo Serpian. Incrustadas en esta plataforma, docenas de enormes edificios surgen tanto por encima como por debajo del semicírculo de roca, y las luces de la ciudad, iluminan la noche entre las nubes con una belleza casi mágica.

En esta ciudad se encuentra el consejo militar estratégico de los Serpian. Son ellos, en representación de las ciudades estado los que deciden qué esfuerzos se dedican a defender un sector u otro, y qué ciudades hay que abandonar o transportar a otro lugar. La rapidez en la toma y ejecución de decisiones es pasmosa, y enormes máquinas de metales negros transmiten las órdenes a las gigantescas arcas espaciales que esperan en las diferentes órbitas de las colonias para transportarse a las zonas de conflicto, cargadas de jóvenes Serpian que darán su vida mientras escriben un poema durante el viaje.

Ø Sadur Mayor. Planetoide situado en las Pléyades.

Esta antigua colonia Serpian fue conquistada por los Ichar poco antes de la guerra civil. La legión que la conquistó fue llamada a la lucha contra los renegados, por lo que sólo una pequeña guarnición quedó al cargo de su vigilancia.

Los Serpian, sabedores por sus aliados renegados de la debilidad de esta colonia, lanzaron un ataque sorpresa con la intención de tender una trampa gigantesca a los Ichar cuando retornases. Pero esto nunca ocurrió. Los Renegados vencieron, a pesar de las dudas de sus aliados, y las posiciones de ambas razas se establecieron en los límites en los que se encontraban en ese momento. Sadur Mayor fue entregado a los Serpian.

La escena e que vieron los miembros que participaron en la expedición de reconquista fue dantesca. Los Ichar más sangrientos habían estado haciendo trabajar a sus hermanos durante semanas sin descansar, para luego encerrarlos en corrales de crianza.

Las maravillosas ciudades de los Serpian estaban devastadas, sus enormes estructuras caídas o ennegrecidas por el fuego y la sangre.

Los Ichar ya habían empezado a levantar sus propias ciudadelas, y en poco tiempo habían construido varios centros de concentración y recolección.

Después del acuerdo de paz, el pueblo Serpian comenzó las tareas de reconstrucción y fortificación, pues Sadur se encuentra en la frontera y está sufriendo numerosas incursiones por parte de los Ichar de las Marcas Externas.

Las ciudades de esta colonia destacan por sus extrañas formas. Todo el planetoide está cubierto por una capa de roca. Es como si la superficie del planeta fuese una enorme caverna que en lugar de cielo tuviese una capa de roca y lava.

Surgiendo desde el suelo, hasta llegar al techo de la caverna, que se encuentra suspendido cientos de metros de alto, surgen estalactitas y estalagmitas que cubren la distancia de uno a otro, sosteniéndolo. Los Serpian aprovecharon estas construcciones naturales para excavar sus ciudades en ellas. Enormes ventanales surgen de las rocas, llenando la roca muerta con una miríada de luces. Por todo el techo y el suelo alrededor de estas ciudades excavadas, los Serpian han construido puntos de observación, hangares y barracones, lo que le da una imagen como de árbol de Navidad petrificado, como si un millón de luciérnagas hubiesen hecho sus nidos en las estalactitas y en el techo y el suelo.

Ahora, las tareas de limpieza y reconstrucción están empezando, pero si los Serpian consiguen restaurar su antigua gloria a esta colonia, los visitantes podrán volver a disfrutar de los lagos de lava, de los ríos de fuego y de las luces de las ciudades de Sadur Mayor.

Ø Balian el Amar.

La más extraña de todas las colonias Serpian. Esta colonia sigue unida a la República por lazos milenarios, pero sus habitantes pertenecen a una subespecie distinta. Han desarrollado la habilidad de viajar por el agua, y sus ciudades (nunca atacadas por los Ichar) emergen desde los océanos como columnas de roca grabadas hasta que sobresalen por la superficie del mar, tocando los cielos.

Todo el interior del planeta acuoso está excavado con miles de enormes túneles, lo que hace que las ciudades estén unidas entre si. Las enormes puertas interiores que guardan estos túneles cuentan miles de poemas épicos de su raza, y gestas gloriosas.

Enormes cámaras secretas esconden tesoros hallados por los Serpian y por sus aliados a lo largo de milenios, y secretos que jamás verán la luz del sol.

¿Qué secretos guardan los serpian en Balian el Amar? Se dice que esta subespecie es la guardiana del mayor tesoro de los Serpian, y que ni Primarcar ni ningún extranjero sabe lo que es. Si esto es verdad, esta raza dragonil podría tener algunos ases en la manga por si la guerra se reanudase.

Ø Asteroides Dalmar.

En este cinturón de asteroides, cercano al planeta natal de los Serpian, este pueblo ha construido una gigantesca conurbación de semiciudades y fortalezas. Todo el cinturón ha sido excavado, creando tanto en su interior como en su exterior ciudades, colonias, granjas y fortines. Las rocas han sido fijadas unas a otras, y los puentes y arcos las unen para que los Serpian puedan cruzarlas de uno a otro asteroide.

Todo el cinturón, es un gigantesco fortín, destinado a ser la última línea defensiva antes de la capital de la República, si bien, al principio, fue ideado como un centro de intercambio de información y de aprendizaje cultural.

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Los Nuar

julio 19, 2007

Los Nuar

Historia de los Nuar.

” Ellos llegaron del cielo, como una condena que nos expulsó de nuestro sagrado planeta. Ahora, somos nosotros los que viajamos por las estrellas, y llevamos la voz de nuestra desgracia a aquellos que puedan escucharnos. Los Ichar están en todas partes, y sabemos que nos encontrarán. Por ello debemos expandirnos, para que no puedan destruir nuestra civilización. Somos nómadas, somos errantes, somos los nuar.”

Una raza unida

La civilización Nuar es otra de las víctimas de los Ichar. Cuando estos despiadados asesinos llegaron a los bordes de esta avanzada civilización, no se anduvieron con preámbulos. Reunieron cuatro legiones y las lanzaron contra las barreras y las fortalezas de los Nuar. Éstos, desprevenidos, fueron aniquilados por los poderes y por las hordas de esclavos de los Ichar.

En pocos días, toda una cultura con cientos de miles de años de antigüedad fue erradicada. Los supervivientes a la primera oleada contemplaron como otras tres legiones se unían a las que ya ocupaban su planeta. Sólo les quedó La Hégira.

Lo que quedaba de este pueblo abandonó su mundo en cuestión de días. Sus enormes ciudades se elevaron a los cielos, llevándose consigo millones de nuar. Otros muchos quedaron atrás, y otros tantos murieron cuando los Ichar atacaron las naves en retirada.

Desde entonces los nuar han llevado una vida errante, nómada. Viajando de sistema en sistema, los nuar ocupaban planetas donde recogían recursos, aumentaban su población y construían más ciudades errantes, para después partir en busca de nuevos sistemas donde desarrollar su cultura.

De vez en cuando, las ciudadelas nuar se encuentran en el espacio, forman durante unas décadas enormes enjambre de ciudades, entremezclan su cultura y sus genes, y luego parten en busca e nuevos sitios que colonizar. Creen que la dispersión y su creciente número les permitirá sobrevivir al también creciente poder de los Ichar.

Anunciando la llegada del enemigo

Allí donde van, los nuar llevan la advertencia de la maldad de los Ichar, y previenen a todas las culturas que localizan contra estos despiadados seres. Así, los nuar pretender prevenir al cosmos ante el mal que estas bestias primigenias y sus esclavos representan.

Si encuentran una colonia Ichar, o una partida de exploración, los nuar enseguida emprenden la huida, y entre las ciudadelas flotantes se cantan las canciones de aquello nuar que fueron lo bastante osados y locos como para creer que podrían atacar a alguna débil compañía Ichar. Todos ellos perecieron bajo os poderes desencadenados de sus enemigos.

Sin embargo, allí donde van, las enormes y muy avanzadas ciudades nuar, causan un extraño comportamiento en otros seres vivos. No se sabe si es por la presencia de las extrañas energías que manejan, o por la exposición a los propios poderes de los nuar, pero aquellos seres vivos que durante cierto tiempo se encuentran en presencia de una ciudadela nuar, desarrollan poderes propios.

Artos de escapar

Dentro de la sociedad nuar, sin embargo, se está extendiendo un movimiento, sobre todo entre los jóvenes. Los líderes de esta facción, que han madurado durante generaciones, proclaman que los nuar son superiores a cualquier raza que se encuentren, incluidos los Ichar. Pues no mantiene apego a ningún planeta, colonia ni lugar. Si una ciudad es destruida, los supervivientes crean otra, y si un planeta es atacado, en seguida es abandonado por sus habitantes.

Eso, dicen los partidarios de esta facción, les hace extremadamente versátiles, y por lo tanto guerreros ideales en una guerra de guerrillas. Escuchemos las palabras de Amur.Dorian, prelado nuar en la ciudad de Nueva Esperanza “… podemos llevar la muerte con nosotros, podemos atacar donde ellos nunca se lo esperan, y si lo hacemos en gran número, podemos vencerles. Muchos de nosotros morirán, pero si no les vencemos, ellos nos destruirán a nosotros. No creáis que nuestra actitud errante nos evitará el exterminio, sólo nos hace más fáciles de cazar, pero en lo que sí nos convierte, es en los cazadores perfectos.”

Las diversas ciudades nuar que han acatado esta nueva filosofía se reunieron en un punto secreto en el corazón de la galaxia, y desde allí partieron en la búsqueda de más fuerzas. Numerosas ciudadelas errantes se les han unido, y su número crece cada década. Pronto, se vieron con fuerzas para atacar a una partida de cinco Ichar y cientos de esclavos. A pesar de las pérdidas, los cuerpos de estos Ichar adornan las cámaras de crioéxtasis de cinco de las ciudades nuar, como trofeos de batalla.

Aumentan los partidarios de la acción

Después, las emboscadas se sucedieron una tras otra, y el éxito atrajo a cada vez más ciudades.

Ahora, los nuar se preparan para la gran batalla que les espera, pues han causado pérdidas de consideración a los Ichar, y éstos no perdonan. Ni siquiera los rumores de una paz a nivel de todo el cosmos han conseguido aplacar los preparativos nuar, y allí donde una ciudadela nuar localiza un enclave Ichar, pasa de largo vigilante, respetando de momento la tregua. Pero esta situación es pasajera, y una gran armada nuar, con cientos de ciudades y muchas ciudadelas aliadas, está preparando un gran ataque que descabece al Imperio Ichar. Aunque tarde mil años en estar preparada.

Hay un reciente descubrimiento que ha realizado una nave nuar que podría cambiar la decisión de esperar de la gran armada. Han localizado el planeta natal de los Ichar, la Tierra.

La Civilización Nuar.

Divisón de castas

Durante cientos de miles de años, el sistema de castas de los nuar, y su mente grupal, han logrado que esta civilización prospere en toda la galaxia, como un enjambre disperso pero coexionado. Los nuar son unos humanoides de esbeltos cuerpos, de unos dos metros y medio o tres metros, cuyas pieles de diversos colores muestran a la casta a la que pertenecen.

Los de piel rojiza son obreros, artesanos e inventores, los de piel azul son embajadores, nobles y políticos. Los de piel dorada son los líderes espirituales de los nuar, quienes dirigen las naves colmena con sus visiones.

Mente colmena

Los nuar poseen una mente grupal, no es que sólo posean una mente colectiva, sino que cada individuo piensa en el bien común de su grupo, y cada grupo en el de su ciudad, y cada ciudad en el de su civilización. Poseen un sentido innato para hacer las cosas que favorecen a su raza. Los nuar siempre ayudan a los nuar, jamás se abandonan a menos que sea por el bien común.

Esto les ha permitido prosperar como civilización en la galaxia. Su número siempre creciente no les ha impedido coexistir con otras razas, pero su raza está alcanzando tal tamaño, que para continuar su expansión pueden tener que entrar en conflicto con otras razas. Sus líderes esperan que esto no convierta a los nuar en una raza despiadada como la de los Ichar.

Uno con la tecnología

También les ha ayudado a desarrollar una tecnología muy avanzada. Cada ciudad recoge muestras y avances de todo el cosmos, y luego los intercambia con todas las ciudadelas que se encuentra. Así, en poco tiempo, numerosas formas de contemplar la ciencia han desarrollado sus teorías. Las ciudades flotantes nuar son una muestra de tecnología avanzada, con enormes paneles autorreparadores, armamento de plasma, y extrañas fuentes de energía.

Enormes arcos de metal pulido, de atrium y acero endurecido recorren las bóvedas de sus ciudades, y los motores mueven estas colosales estructuras por el espacio sin provocar la más mínima vibración al entrar en una atmósfera. Cuando una de estas ciudades se acerca a un planeta no hostil, el sol refleja en su bruñida superficie sus rayos, y los habitantes el planeta pueden verla como una estrella en el cielo que se acerca despacio, incluso durante el día.

Enjambres de ciudades

La gran unión de más de cien ciudades nuar es otra de las maravillas de esta raza. Cuando viajan por el espacio, lo hacen en enjambres de diez o veinte, para evitar ser detectados, pero cuando algún enemigo esta cerca, los nuar se reúnen como un gigantesco enjambre que se protege mutuamente.

Así mismo. Durante sus cacerías, los nuar utilizan complejos y avanzados vehículos de alta tecnología como nunca se habían visto, y su potente armamento, en conjunción con sus enormes poderes, les permite rivalizar con las razas más poderosas. Pero lo que les hace más peligrosos es que atacan por miles allí donde descubren un enemigo. Despedazan lo que pueden, y se alejan cuando se ven en peligro, aunque queden enemigos con vida, pues saben que esta guerra, en la que llevan combatiendo miles de años, se ganará por desgaste. Los nuar están dispuestos a ganarla para sobrevivir.

La actitud de los Ichar ante los nuar varía desde el odio que les profesan abiertamente muchas casas que han perdido expediciones a sus manos, hasta la admiración que produce su estilo de vida en algunos renegados.

Si los Renegados, al mando de Primarcar, sus descendientes y los hombres logran impones en los próximos siglos la paz entre las razas, y aplacar el odio latente en los corazones de los Ichar, los nuar podrían realizar una aproximación hacia sus eternos enemigos, pues sus corazones no albergan resentimiento, sólo deseo de supervivencia.

Las ciudades Nuar.

Estructura de una ciudad Nuar

Además de lo que ya se ha descrito, las ciudades nuar siguen una serie de especificaciones comunes, que, salvo raras excepciones, las asemejan a una colmena.

En el centro de la ciudad, se encuentran las plantas de energías, protegidas por numerosas capas defensivas. Al igual que los motores anti gravedad. Cercanas a ellas, están las habitaciones privadas de los dorados videntes y profetas.

Más hacia el exterior, se encuentran las salas de los políticos, las torres de comunicaciones y los lugares de investigación tecnológica, las bibliotecas y universidades.

En la penúltima capa se encuentran las instalaciones fabriles y los centros de procesamiento de alimentos. Es aquí donde la población estrictamente controlada de las ciudades cultiva sus propios alimentos y fabrica lo que necesitan para las labores diarias.

Por último, la capa más externa alberga las instalaciones más prescindibles, los centros de recreo, los balcones para contemplar las masas de nubes cuando llegan a un planeta, los paseos que permiten ver las constelaciones en los viajes espaciales, etc. Estos paseos y balcones se cubren con una cubierta de cristal de tremenda resistencia cuando las ciudades abandonan un planeta para realizar una larga travesía por el cosmos. Entonces, la enorme mole de una ciudad nuar, se eleva, creando pequeñas turbulencias en la atmósfera del planeta, y se libera de su gravedad para realizar un viaje en el que nacerán y morirán cientos, quizás miles de generaciones nuar.

Tecnología Nuar

Puedes ver los instrumentos nuar en el capítulo de armamento y equipo, sin embargo, en líneas generales, los nuar utilizan, a diferencia de los serpian, la producción en masa para fabricar sus equipos.

Su tecnología es mucho menos artesanal, y eso se nota en el diseño. Las naves y armamento nuar son el ejemplo perfecto de tecnología revolucionaria de cualquier película o libro de ciencia ficción. Por ello, su presencia en tu juego podría alterar el ambiente de la épica que estás construyendo, e ir directamente contra la iconografía y la estética del juego. El incluirlos está en tu mano, Director de Guerra, es tu partida.

Un poco más adelante, encontrarás un anexo en el que te ofrecemos una crónica alternativa de los hechos. En ella, los nuar llegan a la tierra al proclamarse la tregua con los Ichar, y comienzan a interaccionar con las demás razas sobre la superficie del planeta, mezclando sus culturas con la humana y con los Ichar, en una mezcla explosiva que sólo tú sabes cómo va a terminar.

Sin embargo, nosotros te recomendamos que dejes a los nuar como trasfondo para una posible aventura, pues tenemos planes para esta extraña raza. Serán los protagonistas de la nueva trilogía que empezará cuando termine la que está en curso.

Vermits

julio 19, 2007

Vermits

“…. Ellos vienen, … ahora ellos se van… pero nosotros devoraremos… sus poderosos corazones…. para el enjambre.”

Supervivientes natos

Los vermits son una de las especies más terrorífica de la galaxia. Sus enormes cuerpos insectoides, asemejan un enorme humanoide bípedo con tres pares de alas alargadas de color negro traslúcido. Sus cabezas se encuentran coronadas por ojos compuestos y por antenas, lo que les convierte en unos seres tremendamente perceptivos.

Son extremadamente fuertes y belicosos, incluso entre ellos mismos y se mueven de planeta en planeta instalando colonias colmena de miles de millones de individuos que esclavizan a la población autóctona, sirviendo como alimentos, esclavos de cría y trabajadores.

Sus manos delanteras terminan en garras semejantes a las patas de una mosca, lo que no les ha impedido desarrollar una tecnología rudimentaria. Esta tecnología, de claro aspecto insectoide, es en muchos casos indetectable por los métodos convencionales, por lo que las naves de transporte vermit se pasean frente a desprevenidos mundos que las confunde con un meteorito o un cometa.

Terraformación

Cuando una enjambre vermit cae en un planeta, inmediatamente comienza a multiplicarse utilizando los recursos de su nave. En pocos días su tamaño se multiplica por cien, y los alrededores quedan devastados a medida que la colosal mole de la colmena Vermit consume más y más recursos.

Los habitantes nativos son conducidos en masa a los fosos de eslavos y a los de alimentos, y allí sirven al enjambre vermit que continúa extendiéndose por el planeta como una mancha de negra corrupción.

Una vez todo el planeta está cubierto por su pátina de corrupción, los vermits lanzan cientos de naves colmena al espacio en busca de nuevos mundos que asimilar.

Sin embargo, en los mundos tomados, los vermits continúan aumentando su civilización día a día. Los esclavos continúan produciendo la biomasa que necesitan, alimentados por negros icores regurgitados por las colmenas. Las estructuras crecen y crecen, cubriendo todo el planeta, y mientras la mente colectiva trama la conquista del cosmos, y su asimilación.

Infestación

Otro de los poderes de los vermits es la infestación, mediante la cual, pueden infectar a un ser para que adquiera las características de los vermits. Así, si un vermit nola (sólo esta escasa subespecie puede infectar) infecta a una ballena, el cuerpo de esta cambiará, su mente se unirá a su mente enjambre y desarrollará características insectoides, como enormes aletas alas que le permitirán moverse más rápido por los mares, o terribles mandíbulas capaces de cercenar un barco de pesca.

Patriarcado

Por último, se dice, y por lo que los Ichar han podido descubrir es cierto, que existe un anciano Vermit de más de cien metros de grande, que se encuentra en el mundo natal de esta especie, cuyo cuerpo degenerado y atrofiado descansa en el fondo de un rojizo barranco y que es el padre de toda la raza. Él es la raza vermit, si muriese, todos su miembros morirían. Tal vez sea un poco exagerado, pero sí es cierto que los genetistas creen que ese golpe pondría a toda la raza al borde de una locura destructiva que sólo terminaría cuando uno de ellos sustituyese a su fallecido líder y su progenie asimilase la del anterior.

Si esto es así, es una poderosa arma que podría ser utilizada en el futuro si esta raza continuase su expansión ahora que los Ichar han declarado el fin de las hostilidades.

A pesar de la repugnancia de Primarcar ( y de todos los Ichar) por estos parásitos, está buscando un modo de convivir con ellos, pero no ha logrado ninguna respuesta de sus mundos colmena.

Ambas razas podrían estar destinadas a luchar hasta que una aniquile a la otra, pues los Ichar representan el individualismo más exacerbado, al contrario que los vermits, y el odio mutuo es tremendo. En esta guerra por el dominio genético los Vermits llevan las de perder, claro, a menos……..

El Encuentro

La raza vermit llevaba más de cien siglos de expansión cuando la primera nave espora entró en un planeta habitado por los Ichar.

Los Ichar, de la casa Derrian, acababan de llegar al planeta, por lo que todavía no estaban asentados.

Como resultado, los vermits pudieron establecer una colonia que ocupaba la mitad del planeta antes de que los Ichar descubriesen su presencia. El choque entre las dos civilizaciones fue brutal.

Los vermits, una raza con mente colectiva y costumbres insectoides chocaron con el modo de vida de los Ichar, que priman en individualismo, la ambición y el egoísmo.

La repugnancia entre ambas fue tal, que en poco tiempo todo toda la colonia Ichar estaba preparada par a la masacre. Lo que vino a continuación no se puede calificar de guerra en todos los términos.

La Primera guerra insectoide

Los Ichar, llegaron desde el cielo en pequeños grupos, mientras que los Altos Ichar aniquilaban colmenas enteras con sus poderes. Los esclavos y las bestias cerraban la salida de cualquiera que quisiese entrar o salir de la zona vermit y miles de millones de estas criaturas insecto perecieron. Toda su civilización fue destruida, no sin antes lanzar un mensaje a otras colonias sobre lo que estaba pasando.

Al igual que las avispas que atacan a quien mate a una de ellas, los vermits llegaron a millones al planeta en busca del exterminio de sus rivales.

Los Ichar, evidentemente ni se preocuparon. Recibieron a las naves vermit con arcos de energía que las freían antes de llegar a la atmósfera, congelaron los fluidos de miles de ellas, destruyeron la esencia de sus vástagos, y en definitiva, aplicaron todas las precisas técnicas de guerra que conocían para impedir la reconquista del planeta. En los combates, que duraron una semana, más de cien mil millones de vermits murieron.

También muchos esclavos y bestias Ichar fueron destruidos, algunos de ellos infectados por los vermits nola, pero ningún Ichar de ninguna clase resulto herido.

El Desafío no será tolerado

En respuesta al ataque masivo, los Ichar comunicaron al Alto Consejo de las Mareas la existencia de esta raza anatema de la suya. El odio instigado entre ambas parece surgir de la misma genética, es un odio ancestral como el terror que los hombres pueden tener por los Ichar. Son especies tan diferentes que su destino es enfrentarse y destruirse o perecer como raza en el intento.

A los pocos días, los portales se abrieron vomitando una ingente cantidad de Ichar, con sus acompañantes y esclavos.

Los Arcanos y Genetistas Ichar estudiaron a esta nueva raza, e idearon pociones y conjuros más eficaces contra ella, así como para proteger a sus esbirros de la infestación.

Se construyeron murallas y fortalezas, y todo el planeta, y las lunas adyacentes se transformaron en enormes fortalezas de destrucción.

Para cuando la siguiente oleada vermit llegó, el plan Ichar ya estaba preparado.

Capturaron miles de prisioneros, los Altos Ichar entraron en la mente colectiva utilizando los más formidables poderes mentales, enviando un mensaje de odio eterno a toda la raza, al tiempo que descubrían la localización de todos los planetas en los que los vermits poseían colmenas.

Al mismo tiempo que se procedía a detener esta tercera oleada, la segunda parte del plan entró en acción.

La garra se cierra sobre las colmenas

Veinte legiones completas y reforzadas por escuadrones especiales de arcanos, genetistas y artesanos se pusieron en movimiento.

Sus bestias cayeron sobre las colonias vermits de más de dos docenas de planetas y asteroides. Miles de Ichar sembraron la muerte como segadores que recogen una sangrienta cosecha.

Las cerradas formaciones Ichar penetraban en el caos del enjambre vermit como una daga que va abriéndose paso por una herida, llegando más y más hondo, cortando y segando. Los Altos Ichar erradicaban colonias completas con su despliegue de poder arcano. Congeladas, paralizadas, tragadas por volcanes recién creados, millones de mega colmenas fueron destruidas en la semana que duró la ofensiva.

Situación estancada

Cuando todo terminó, los vermits seguían poseyendo miles de planetas, y todo el esfuerzo Ichar sólo había servido para destruir cincuenta y siete colonias. Por ello, el alto Consejo de las Mareas aprobó un plan especial. Sin necesidad de declarar una Vaïar, todos los Ichar estuvieron de acuerdo en dotar fondos para destruir ese “mal” que habitaba en los rincones más recónditos de su galaxia, pero que amenazaba con extenderse y poner en peligro el poder de los Ichar.

Otras cinco legiones reforzadas partieron desde el Imperio hacia los territorios vermit.

La matanza ha continuado cientos de años, con los Ichar penetrando más y más en el dominio vermit, mientras que estos insectos inteligentes aprenden más de sus oponentes, a costa de perder miles de colmenas. Sin embargo, tras los primeros siglos de combates, los mariscales Ichar se han dado cuenta e una cosa. Si este plan continua así, nunca terminarán con toda la raza. El enemigo aprovecha el ataque desde una sola dirección para extenderse allí donde no es atacado. Mientras que los Ichar le arrebatan cien planetas ellos obtienen en otro sector doscientos, por lo que su número crece y crece.

Una fuerza nueva, un nuevo plan

En cuanto se descubrió esto, el cambio de estrategia se impuso. Desde Ciudad Casiopea llegaron dos legiones más, y un miembro importante del Alto Consejo, Fedril, el taimado, tomó la dirección de las legiones.

Si su enemigo era fuerte, él debía serlo más. Por ello, comenzó a invertir recursos en convertir los planetas colonizados y arrebatados a los vermits en pequeños feudos para Ichar de clase media que quisiesen aumentar su poder. A cambio de su completo apoyo en la guerra, estos nuevos nobles recibían uno o varios sistemas que administrar, en los que podían hacer lo que quisiesen, siempre que aportasen tropas y recursos a la guerra.

Los voluntarios llegaron a cientos, y tras ellos, miles de Ichar de las clases bajas que deseaban un poco de libertad de las Doce Ciudades, aunque para ello tuviesen que trabajar en un feudo de las Marcas Externas para un noblezuelo.

Los frutos de la planificación militar

Los resultados fueron asombrosos. Los nuevos señores feudales, que instituyeron sus propias casas, comenzaron a transformar los devastados paisajes en vergeles.

Se abrieron minas, granjas de cosecha, ciudades y colonias. Los exiliados de Ciudad Ciclops crearon granjas de cría de las bestias, los de Ïliarth, la ciudad de los Magos, aumentaron el poder de los ejércitos Ichar creando torres de magia que se elevaban cientos metros, escuelas cuyas superficies estaban grabadas con arcanos encantamientos de protección. Docenas de arcanos se incorporaban a las legiones cada temporada, y pronto los Ichar comenzaron a aumentar su número con los nuevos nacimientos, y gracias a la riqueza de sus nuevos territorios.

Cada vez que un planeta era limpiado, un Ichar de clase media llegaba con un pequeño séquito, y en pocos años, lo convertía en una fortaleza dedicada a alguna labor útil para la guerra, producir alimento para los esclavos o bestias, extraer minerales, construir artefactos bélicos, entrenar soldados, o enseñar a los arcanos.

Cerco irrompible

Fedril, el inventor de esta nueva estrategia, contó en pocos años con cerca de medio centenar de legiones listas para la guerra. Y la guerra es lo que siguió.

Abandonó la estrategia de atacar en masa por un solo punto, y rodeó todo el perímetro de la raza vermit a lo largo y ancho de la galaxia. Envió emisarios en busca de colonias perdidas fuera de ese perímetro, y comenzó a apretar.

Los grupos de ataque se reducieron a un puñado de Ichar y unos cientos de esclavos. Se exigió a cada miembro de las legiones que diera lo mejor de si mismo y eso hicieron.

La primera oleada atacó por sorpresa un millar de planetas, la segunda, mil doscientos. Los desprevenidos vermits, con toda su capacidad de extenderse, vieron cortadas sus opciones de escapar, al tiempo que su perímetro se reducía cuando la maquinaria de guerra Ichar iba penetrando en el interior, cerrando sistema tras sistema, exterminando colonia tras colonia.

Al tiempo, nuevas colonias Ichar iban creándose, creciendo. El Ichar se hacía más poderoso.

Una luz oscura en el horizonte

Todo esto cambió en Nivus Prime. En este recóndito planeta vivía una especie animal semejante a una bestia de tres metros bípeda, con enormes mandíbulas y poderosas garras, que poseía el extraño poder de duplicar las fuerzas que se usaban contra él. Los vermit les infectaron a todos.

El resultado fue devastador. A las habilidades ya de por si formidables de la bestia, se le añadió la capacidad de volar, una velocidad aumentada y la mente enjambre. Poco tiempo tardaron estas nuevas criaturas en entran en combate. Si bien, los Ichar podían destruirlas con relativa facilidad, los reducidos escuadrones Ichar se veían agobiados por la cantidad de estas criaturas, que en un primer momento resistían sus descargas de poder, lo que le obligaba a emplear más y más poder cada vez. Algunos Ichar de clase baja murieron, otros tuvieron que retirarse.

Los grupos tuvieron que reforzarse lo que ralentizó la estrategia Ichar, y abrió huecos por los que los vermit se escaparon para fundar colonias lejanas. Colonias que requirieron más recursos Ichar en su exterminio, debilitando las fuerzas de Fedril.

Pax Ichar – Paz tensa

Al final, tras la Guerra contra los Renegados, la situación se encontraba casi en tablas, con un lento avance por parte de los Ichar y los vermits creando colonias fuera del perímetro para atacar desde atrás las fuerzas enemigas.

Ahora, la mente enjambre ha sabido que los Ichar les declaran la paz unilateral, pues saben que poco daño les pueden hacer en sus territorios. Sin embargo, tras recuperarse y acumular poder mediante la expansión y la asimilación de más bestias, pretende intentar exterminar a estos rivales que estuvieron a punto de terminar con su raza. Aunque para ello deba utilizarles.

La Religión

julio 19, 2007

La Religión.

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La maldad que todo lo devora.

Desde las profundidades entre las galaxias los Ichar han encontrado al único ser al que temen, la única raza que jamás, en toda su historia ha conseguido preocuparles seriamente como enemigo, La Religión.

Dejemos que una sesión del Alto Consejo de la Marea Negra explique la nueva amenaza a la que se enfrentan los Ichar.

La pérdida de una legión

La asamblea enmudeció durante el parlamento de Primarcar. Tal era el respeto, o el miedo, que infundía en los corazones el llamado Más Antiguo de los Ichar, que todos hicieron silencio para escuchar sus palabras.

– Además – continuó – por si alguien tenía dudas sobre la verdadera insidia de la amenaza que nos enfrentamos, hemos recibido noticias del frente. Noticias alarmantes. Toda la Legión Behemoth ha sido aniquilada mientras se dirigía al Sector Alfa Centauri, a combatir con los Vermit.

Fueron asaltados por las hordas de la Religión en un planetoide oscuro, intermedio entre su destino y nuestro planeta. La Religión, lejos de las zonas de sus últimos ataques, donde les creíamos confinados, ha logrado viajar cientos de años luz para tender una emboscada a una legión Ichar. El hecho de que esa legión fuese de segunda clase no empaña su proeza, su reto, y el poder que ello implica. Diez mil esclavos fueron aniquilados, y cientos de bestias. Docenas de Crakoan no pudieron detener a las hordas invasoras y durante la batalla, murieron casi una treintena de Ichar de clase baja y tres, ¡Tres!, Altos Ichar.

La incredulidad se extendió por la sala, las fuerzas que Primarcar acababa de describir eran suficientes para subyugar a varias naciones humanas sin esfuerzo. En la Tierra, pondrían en jaque todos los esfuerzos defensivos del Mando Global. Destruyendo a la humanidad.

– Sólo el Comandante Sentauiron pudo escapar a la masacre. Cuando todo sus compañeros cayeron, él consiguió utilizar sus restantes poderes para activar un pórtico que le llevó directamente a Sales-Disburg, la Ciudad Ichar de los Portales. Pero dejaré que él les relate lo que vio.

Con un gesto, Primarcar cedió el paso a una sexta figura que se había unido al grupo de los Altos Profundos. Era enorme, portaba un hacha de guerra labrada en metal, grande como un hombre y de cinco hojas que se unían en el eje. No parecía acusar su peso, a pesar de las evidentes heridas que mostraba con orgullo.

– Mariscales, Senadores, Patricios. Venganza a todos. – su voz sonaba con furia, como si la afrenta que había sufrido le enojase y le impidiese hacer frente a sus iguales de manera tranquila.

– “Venganza” es el saludo tradicional Ichar – le explicó Sath-Weir cuando todos prestaban atención al relato del Comandante. – Acuérdate para la próxima vez, se utiliza sobre todo en sesiones entre iguales, a modo de deferencia hacia el que escucha. Cuando termines una conversación con un Alto Ichar deberás añadir “venganza final”.

Torres asintió, al tiempo que volvía a prestar atención a las palabras del soldado.

– …en segundos todo se volvió negro. No me refiero al negro del espacio lejos de cualquier estrella. Ustedes saben que nuestras tropas pueden observar en esas condiciones y peores. – Hizo una pausa para que sus palabras calasen en los Ichar, preparándoles para lo que vendría después. – Me refiero a una negrura que ocultaba hasta el brillo de nuestras almas, el poder de los Ichar. En segundos, sin un solo sonido, una legión de la Religión, tan grande como no habíamos visto hasta ahora nos cercó. Sin decir una palabra nos rodearon. Sólo veíamos a unos pocos pasos de nosotros. Intentamos iluminar el entorno con nuestros poderes y con nuestra magia. Nuestro Arcano se esforzó de veras, pero sólo logró iluminar el cielo en unos quinientos metros a la redonda de nuestras fuerzas. Lo que vimos fue espeluznante. Miles de guerreros, portando ropajes grises y negros, armaduras de color oscuro y hojas de metal que parecían absorber la luz nos estaban observando desde la oscuridad. En la fría piel del planetoide, nuestra legión fue rodeada por una hueste oscura, que esperaba silenciosa la señal de ataque.

La sala estaba en absoluto silencio. Como si estuviesen contemplando algo que no creían posible.

– Lo que vino a continuación fue atroz, como si por una vez nosotros fuésemos las presas y no los cazadores. Sé que parece sacrilegio pensar que nosotros podemos mostrar debilidad, pero ante la precisión, la planificación, el orden y la crueldad que mostraron, y sobretodo ante su número, no pudimos hacer nada. Unos tras otros, los batallones de esclavos fueron cayendo. La oscuridad atacaba a nuestras bestias de guerra, y el Maestro de las Bestias las vio morir una a una ahogadas en un mar de negrura y bajo los filos de nuestros enemigos.

Mi Mariscal, Sit-Baral cayó a pesar de que con sus poderes aniquiló a miles de enemigos, pero éstos seguían llegando, y mostraban una resistencia brutal a nuestras descargas de energía y poder. Era posible matarles, pero resultó muy complicado. Nuestras defensas fueron hechas trizas en una pocas horas de combate, y la agonía continuó, con nuestros grupos dispersos en la superficie, resistiendo inútilmente ante mareas de maldad. De una negrura tan extrema que sólo puede compararse al Poderoso Sibilian.

Todos miraron al Señor de los Abismos, el Duque Oscuro, hermano de Primarcar, que asintió por el cumplido. Que le comparasen con un enemigo tan poderosos debía ser un honor entre los Ichar.

– Y yo tuve que escapar, ¡escapar, sí! De unas bestias inferiores. Pero alguien debía venir a dar la noticia, y a explicar lo ocurrido. El noble consejo de los Altos Profundos me ha asignado mi petición de asignarme a una misión de reconocimiento en Pléyades. De la que no espero volver. Si destruyo a algún enemigo de los Ichar moriré orgulloso, yéndome a reunir con mis hermanos, que ahora disfrutan de los placeres del infierno del Creador. Como un verdadero guerrero.

Esta sesión plenaria tuvo lugar antes de la declaración que inició la guerra civil. En el transcurso de dicha sesión, los Ichar tomaron la decisión de enviar varias legiones a exterminar a estos enmascarados enemigos. Sin embargo, las legiones nunca partieron debido a la amenaza de la guerra.

El enemigo desconocido

Ni siquiera Primarcar sabe quienes son, todos los embajadores que han sido enviados han desaparecido sin dejar rastro, y cuando uno de estos guerreros, vestidos con harapos muere, su cuerpo se disuelve dejando atrás sólo telas viejas y raídas que no dicen nada sobre su origen o naturaleza.

La Religión es una de las mayores amenazas a las que se ha enfrentado ninguna otra raza. El ejemplo antes expuesto sobre sus capacidades no es más que un mero testimonio sobre las verdaderas capacidades de esta raza desconocida.

Su naturaleza es desconocida.

Nadie sabe de donde vienen. Surgen de los espacios oscuros entre las galaxias para sembrar el terror entre las razas de la galaxia. Sus hordas sin número atacan los planetas fronterizos de todas las razas, sin aliarse con nadie. El Alto Consejo de las Mareas tiene noticias de ataques a mundos colmena vermit, a ciudadelas nuar, a fortalezas serpian, y a otras muchas razas más. Hasta el momento sólo han tanteado el terreno, nunca invadiendo ninguno de los territorios que atacan. Llegan, arrasan lo que encuentran a su paso y se marchan sin dejar nada atrás.

El guerrero típico posee la estatura de un hombre, y a través de los harapos que forman sus ropas, lo único que se pueden ver son sus ojos completamente negros. Poseen además unos poderes inquietantes, pues parecen inmunes a muchos de los poderes de los Ichar. Éstos, deben aumentar mucho el grado en el que utilizan su poder para dañarles. Así, si un Ichar podía incinerar a un ejército, contra los soldados de La Religión sólo puede destruir de un golpe una unidad o destacamento. Varios Altos Ichar han encontrado la muerte a sus manos, pero todos ellos en las fronteras exteriores del Imperio, o durante expediciones de exploración.

La destrucción de la Legión Behemoth ha sido el único caso conocido de un ataque a toda una fuerza militar Ichar por parte de estos misteriosos guerreros.

¿Qué futuro espera?

Si la situación sigue así, sin avanzar en ninguna dirección, los Ichar podrían autorizar la movilización de una decena de legiones reforzadas para investigar el origen de esta nueva amenaza. Dado el poder que La Religión ha demostrado, parece temerario dedicar unas fuerzas tan escasas a semejante amenaza. Calificar de escasas a diez legiones Ichar, con su séquito de esclavos, con sus arcanos y sus comandantes Altos Ichar, y sus bestias de guerra, todas ellas preparadas para la guerra, parece una exageración, pero a la vista de las pruebas, los Ichar podrían haber encontrado la horma de su zapato.

Regents

julio 19, 2007

Regents

La Muerte nos llevará a todos, pero sólo los que mueren en el combate lograr vencerla a ella”

Honor en el combate.

Los seres lagartos de dos cabezas, dos metros de alto, con una enorme cola y una espina dorsal semejante a la de un dimetrodon que se han erguido sobre dos patas. Son una raza inteligente, que se ha extendido por una serie de planetas que hace poco se encontraron con la llegada de los Ichar a sus mundos.

Les vieron llegar como quien contempla a un dios de la guerra bajar de sus corceles, y les recibieron acorde con su filosofía, con los filos de sus armas preparados, y sus ejércitos en guardia.

Fueron muchos los que murieron ese día, y muchísimos más los que perecieron en otros planetas, los años siguientes, pero eso no parece importar a los Regents. Su filosofía de vida se basa en una única creencia, la muerte es inevitable, pero para aquellos que mueren en combate, les está reservado un camino distinto al del olvido, les espera la vida eterna. Son los que mueren en el lecho, o de enfermedad, o de viejos, los que jamás serán recordados, y es peor, perderán su puesto en el paraíso, y serán abocados al olvido y a la pérdida de sus almas.

Cultura ancestral

Los regents viven en poblados de piedra, muy arcaicos, pero sus ejércitos se unen en enormes campamentos en los que se educa a los jóvenes de ambos sexos en las artes de la lucha y de la guerra. Sus chamanes abren pórticos de transporte que les permiten colonizar mundos, y saquear aquellos que están habitados, y estos chamanes han ideado toda una metodología de runas y de fetiches que atraen la magia para sus conjuros.

Con lo que no contaban los regentes era con que se iban a encontrar con una raza aun más belicosa que ellos, y que ésta no lo hacía por el honor, ni la vida eterna, pues eran inmortales, y mataban por aburrimiento y conquista.

Sus ciudades eran exterminadas por los esclavos de los Ichar, y toda su raza parecía abocada a la extinción, como muchas otras, hasta que llegó la paz. Sin embargo, los regents no han saludado la tregua como otras razas, sino que la han visto como un intento de quitarles la vida eterna tras la muerte. Por ello, realizan incursiones contra otras razas cuando pueden, y sus guerreros esperan encontrar la muerte honorable en el campo de batalla. Si nadie les convence de lo contrario, esta raza terminará suicidándose en ataques sin sentido contra los Ichar.

Ahora mismo, los más parecido que tienen a un líder es Basterar, el Buscador de Estrellas, un poderoso guerrero de casi tres metros que dirige incursiones contra los vermits en toda la frontera. Extrañamente, los regents parecen inmunes a la infestación de los vermits nola, lo cual interesa bastante a los científicos y arcanos de Primarcar, pero hasta ahora todos los enviados son devueltos a su hogar por una lluvia de lanzas.

Brillian

julio 19, 2007

Brillian

“Llegaron los de arriba con horror y maldad, mientras nuestras ciudades florecían entre la roca del hogar. Ahora, tras miles de años de lucha, las rocas sufren, pues nuestros enemigos son fuertes. La Madre Roca nos había hablado de seres que no vivían como nosotros, que habitaban en cavernas sin techo, donde el abrazo protector de la madre sólo se encuentra en el suelo, pero hasta que no llegaron, no supimos reconocer la maldad que habitan en quienes se alejan de los caminos de piedra.

Ahora, son ellos los que quieren la paz, pues en su maldad, se encuentran divididos entre si. Dicen los chamanes que hay muchas especies de seres ahí, como aquí abajo, y que los terribles Ichar sólo solo unos pocos frente a millones. Pero sea como sea, todos ellos son descarriados que se alejan del verdadero camino de la madre.

Nosotros sólo queremos prosperar aquí, adorando a la diosa de roca y piedra. Si vuelven, serán recibidos como se merecen”

El secreto de las profundidades de la Tierra

Extraños seres inteligentes, con forma de un enorme gusano de tres metros de largo, los Brillian habitan en las profundas cavernas dentro de la tierra, donde recorren los túneles rocosos, y se bañan en los mares de magma y lava.

A pesar de su aspecto frágil, los Brillian pudieron resistir los embates de los Ichar gracias a que poseen una serie de poderes únicos, además de su gran conocimiento de las profundidades de la tierra.

Un Brillian, si es cortado en dos o más partes, se reproduce, dando paso a dos miembros más de su especie con los mismos poderes y habilidades que su yo anterior. Así, en combate, en la lucha contra las legiones Ichar, que frecuentemente utilizan armas de filo legendarias además de sus poderes, cuando uno caía, enseguida se regeneraba, y si era cercenada una parte significativa de su cuerpo, al poco tiempo, muy, muy poco, dos Brillian surgían de él, para enfrentarse al enemigo.

Además, los poderes sobre la roca y el fuego de los Brillian, una especie de magia elemental que ellos llaman, los Caminos de Piedra y Fuego, son rivales para la magia Ichar más elemental, lo que unido a que los Brillian siempre luchan en su terreno, les hace mortales y peligrosos.

El hogar entre las rocas

Las ciudades Brillian parecen enormes construcciones naturales de roca excavadas en el fondo de la Tierra, y los cuerpos gusanoides Brillian resplandecen en las profundidades con la luminescencia que les caracteriza. Estas inmensas extensiones de edificios de roca, donde “familias” de Brillian adoran a la diosa de la roca, como ellos llaman a las profundidades de piedra, o por grupos de filósofos que investigan nuevos conjuros para moldear y cambiar la roca y el fuego.

Su mayor ciudad no es otra que su capital. Situada justo bajo la fosa de las Marianas, cerca de la ciudadela de Sibilian y la Marca Interior de la Casa Sarnorian. Esta posición cercana al enemigo, ha hecho que durante miles de años, los combates se sucediesen todo a lo largo de la cadena submarina, y en las paredes del cañón principal de la fosa.

Su extensión es enorme, probablemente, si se suma la superficie de las más de veinte colosales cavernas que la forman, el resultado sería una capital mayor que Nueva York y Washington juntas. Además, tanto el suelo, como las paredes, como el techo, han sido reformados por la magia natural de los Brillian, para que las rocas se abran a su paso y se moldeen en formas inusuales pero hermosamente naturales. Así, miles de túneles labrados y cavernas se adentran en la roca, por lo que la población de los Brillian en ese lugar podría ser superior a diez millones de ellos en los breves periodos de paz que ha disfrutado esta raza. En tiempos de guerra, los Brillian envían hacia arriba a miles y miles de guerreros, chamanes y golems para defender su capital de las presiones e intentos de conquista de los Ichar.

Un lugar seguro frente a los Ichar

No se sabe por qué, pero en esta zona la magia Brillian es enormemente poderosa, mientras que la de los Ichar disminuye considerablemente. Así, un Brillian verá sus poderes multiplicados por tres, mientras que los Ichar verán su RDT de poder o magia reducidos a la mitad. (Nota: no se sabe si afecta a otras razas, pero esta podría ser la causa de que la capital Brillian no hubiese caído todavía en combate contra los Ichar).

Ahora, tras la tregua unilateral que los Renegados han impuesto al Imperio Ichar, los Brillian desean sólo reconstruir sus hogares, y rezar a sus antepasados y su diosa en sus palacios de piedra y roca.